En un contexto marcado por una inflación que se mantiene cerca del 3% mensual, una recesión que se siente en el bolsillo y una suba constante de precios, el economista Claudio Lozano trazó un diagnóstico contundente sobre el rumbo económico del país durante el inicio de 2026. En diálogo con Radio UP, sostuvo que la Argentina atraviesa “el momento de mayor gravedad” del actual proceso económico, al que definió como profundamente regresivo en términos sociales y estructurales.
Desde su perspectiva, el programa económico del gobierno de Javier Milei no solo ha generado un fuerte deterioro en las condiciones de vida de la población, sino que también impulsa una transformación estructural del país hacia un esquema extractivista, con menor protagonismo del Estado y creciente dependencia externa.
Inflación, recesión y deterioro social
Para Lozano, el dato de inflación estabilizada en torno al 3% mensual no debe interpretarse como una señal de mejora estructural, sino como parte de un proceso más amplio de ajuste económico. En ese marco, advirtió que el gobierno avanza hacia una reducción del gasto público cercana al 30%, acompañada por el desmantelamiento de programas sociales y una fuerte contracción del mercado interno.
El impacto de estas políticas se refleja con claridad en los ingresos. Según detalló, los trabajadores del sector privado formal perdieron alrededor de un 7,5% de su poder adquisitivo desde el inicio de la gestión, mientras que los estatales nacionales sufrieron una caída cercana al 39% y los empleados públicos provinciales alrededor del 15%. Esta licuación salarial, explicó, se combina con una destrucción del empleo registrado que ya alcanza unos 300.000 puestos.

Desempleo, precarización y crisis del mercado laboral
El deterioro del empleo es otro de los ejes centrales del análisis. Lozano señaló que la tasa de desempleo trepó al 7,5%, lo que implica unos 370.000 nuevos desocupados en comparación con el final de 2023. Sin embargo, advirtió que el problema es aún más profundo si se considera el denominado “desempleo oculto”.
Este fenómeno, medido por el INDEC, incluye a personas que, aun teniendo trabajo, buscan activamente otro debido a las condiciones precarias o ingresos insuficientes. En ese universo, cerca del 24% de la fuerza laboral —unos 6 millones de trabajadores— se encuentra en búsqueda permanente de empleo, reflejando una crisis estructural del mercado laboral.
Crecimiento sin empleo: el avance del modelo extractivo
Uno de los puntos más críticos del diagnóstico es la aparente contradicción entre crecimiento económico y caída del empleo. Lozano explicó que, tras la fuerte recesión de 2024, la economía mostró en 2025 una recuperación cercana al 4%. Sin embargo, ese crecimiento se apoya en sectores de baja generación de empleo, como el agronegocio, la minería y los hidrocarburos.
En ese sentido, describió la consolidación de una “Argentina de paraísos extractivos”, donde regiones enteras se especializan en la explotación de recursos naturales con escaso desarrollo de cadenas productivas locales. Actividades como el litio en el norte, el fracking en Vaca Muerta, la megaminería en la cordillera o el agronegocio en la zona centro configuran un modelo orientado principalmente a la exportación.
Este esquema, advirtió, no solo genera poco empleo, sino que también profundiza la dependencia externa y reduce el margen de decisión soberana del país.
Endeudamiento, geopolítica y pérdida de soberanía
Otro de los aspectos señalados por Lozano es la subordinación de la política económica a los intereses internacionales, particularmente de Estados Unidos. En ese marco, mencionó acuerdos recientes vinculados a la provisión de minerales críticos y cuestionó la posibilidad de una mayor injerencia extranjera en el territorio nacional.
Entre los ejemplos, aludió a la eventual instalación de una base militar en Ushuaia, lo que —según su mirada— se inscribe en una estrategia geopolítica más amplia de control de rutas estratégicas y recursos naturales.
Provincias en crisis: desigualdad y fragmentación
El impacto del modelo también se expresa a nivel federal. Lozano explicó que las provincias enfrentan una creciente asfixia financiera, producto de la caída en la recaudación y la reducción de transferencias nacionales.
En este contexto, aquellas jurisdicciones con recursos naturales estratégicos —como hidrocarburos, minería o producción agrícola— encuentran cierto margen de sostenimiento, mientras que otras dependen casi exclusivamente de la coparticipación, hoy en retroceso.
Esta dinámica, según el economista, profundiza la desigualdad regional y promueve una creciente fragmentación política, donde cada provincia tiende a priorizar sus propios intereses en detrimento de un proyecto nacional integrado.

Un horizonte incierto
Consultado sobre las perspectivas para 2026, Lozano fue contundente: el rumbo actual conduce a una desintegración económica y social, con un Estado debilitado y un mercado interno en retroceso.
En su análisis, la combinación de ajuste fiscal, apertura importadora y especialización extractiva configura un escenario donde el crecimiento no se traduce en bienestar, sino en una mayor exclusión social y pérdida de cohesión nacional.
“Lo que falta es una discusión del país”, concluyó, advirtiendo que ni el gobierno nacional ni gran parte de los actores políticos están planteando un debate profundo sobre el modelo de desarrollo que necesita la Argentina.
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