El mercado proyecta que la economía argentina crecerá entre 2% y 3% en 2026, aunque con claros ganadores y perdedores por sector. La inversión y las exportaciones serán los principales motores, mientras que el consumo privado seguirá sin mostrar un fuerte repunte, según datos de especialistas y consultoras privadas.
La actividad económica, que mostró un estancamiento desde abril/mayo de 2025, se recuperó parcialmente en algunos sectores, como intermediación financiera, transporte y comunicaciones, mientras que la industria manufacturera, especialmente textiles, automotriz y maquinaria, registra retrocesos significativos. La información surge de informes oficiales y de consultoras como Grupo SBS y especialistas del sector productivo.
El INDEC informó que su Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 0,4% en octubre, tras un repunte previo impulsado por movimientos bursátiles y la dolarización de carteras, más que por el crecimiento real del crédito o los depósitos. Esto evidencia la heterogeneidad sectorial que marcará la economía en 2026.

Según Daniel Schteingart, director de Planificación Productiva de Fundar, el crecimiento de actividades como Hoteles y Restaurantes refleja en parte el aumento del empleo informal, vinculado a plataformas como Rappi o Pedidos Ya, mientras que el empleo formal sigue con caídas.
Los analistas advierten que, aunque el PBI proyecta una suba de hasta 3%, el empleo y el consumo podrían no acompañar de manera uniforme. La economía dependerá de la inversión privada, exportaciones y ciertas actividades de servicios, mientras que sectores tradicionales como manufactura enfrentan dificultades por la apertura comercial y los costos de producción.

En resumen, 2026 será un año de crecimiento moderado pero desigual, donde algunos sectores impulsarán la actividad económica, mientras que otros deberán afrontar desafíos estructurales que podrían limitar el impacto general en el mercado laboral y en el consumo.



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