No se trata solamente de una efeméride, sino de una jornada para reflexionar sobre los derechos de una minoría lingüístico-cultural que durante siglos enfrentó invisibilización y barreras de comunicación.
El 19 de septiembre de 1885, el Congreso Nacional sancionó la Ley N.º 1.662, que dio origen al Instituto Nacional para Niños Sordomudos en Buenos Aires. Fue la primera escuela de su tipo en el país y marcó un hito en la educación de las personas sordas.
En aquella época, el sistema era estrictamente oralista: se prohibía el uso de señas y se privilegiaba la enseñanza del habla. Sin embargo, los estudiantes comenzaron a gesticular en secreto, sentando las bases de lo que luego se consolidaría como la Lengua de Señas Argentina (LSA).
La fecha recién obtuvo reconocimiento oficial en 1958, cuando el Ministerio de Educación y Justicia aprobó el pedido de la comunidad sorda mediante el Decreto N.º 10.901, estableciendo al 19 de septiembre como el Día Nacional de las Personas Sordas.
A nivel internacional, la Federación Mundial de Sordos (WFD) conmemora este día el último domingo de septiembre, en recuerdo de su primer Congreso celebrado en 1951.

La lucha por el reconocimiento de la Lengua de Señas Argentina (LSA)
La LSA es hoy reconocida como un idioma completo, con reglas gramaticales propias y una evolución constante. No es una traducción visual del español, sino un sistema lingüístico que transmite identidad, cultura y pertenencia.
En Argentina, su uso ha sido clave para que las personas sordas accedan a la educación en igualdad de condiciones, participen en la vida social, cultural y política y se expresen con libertad y construyan su identidad cultural.
Es importante recordar que la lengua de señas no es universal: cada país tiene la suya. Así como Argentina cuenta con la LSA, existen la Lengua de Señas Chilena (LSCh), la Lengua de Señas Uruguaya (LSU) y, en España, la Lengua de Signos Española (LSE) y la Lengua de Signos Catalana (LSC).
Realidad de la discapacidad auditiva en Argentina
Según el Ministerio de Salud de la Nación, las dificultades auditivas representan el 18% de las discapacidades en el país: el 86,6% corresponde a hipoacusia parcial y el 13,4% a sordera total.
Cada año, entre 700 y 2.100 niños nacen con hipoacusia, lo que hace fundamental la detección temprana para garantizar su desarrollo cognitivo, social y educativo.
Causas de la pérdida auditiva
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Congénitas: factores hereditarios, complicaciones en el embarazo o parto (falta de oxígeno, ictericia grave, bajo peso), infecciones maternas como rubeola o sífilis, y consumo inadecuado de ciertos medicamentos.
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Adquiridas: envejecimiento natural, infecciones crónicas del oído (otitis media), enfermedades como meningitis o sarampión, traumatismos, uso de fármacos ototóxicos y exposición a ruidos intensos.
La OMS advierte que escuchar música a más de 65 decibelios de manera prolongada puede generar daños irreversibles.

Cómo comunicarse y favorecer la inclusión
La comunicación accesible es clave para una integración plena. Algunas recomendaciones para interactuar con personas sordas incluyen, mantener contacto visual antes y durante la conversación, hablar con claridad y ritmo pausado, acompañando con gestos naturales, evitar taparse la boca, comer o fumar mientras se habla, repetir o escribir lo necesario cuando no se comprende y asegurarse de que el mensaje haya sido entendido antes de continuar.
Muchas personas sordas utilizan también la lectura labial cuando no hay intérpretes de LSA disponibles, por lo que la posición del interlocutor es fundamental.
De la marginación al reconocimiento cultural
Durante siglos, las personas sordas fueron consideradas “anormales” y relegadas de la vida social. El camino hacia su reconocimiento como minoría lingüístico-cultural fue lento pero decisivo.
Hoy, gracias a la lucha de organizaciones como la Confederación Argentina de Sordos (CAS) y la creciente difusión de la LSA en medios, escuelas y organismos públicos, se avanza hacia una sociedad más inclusiva. Sin embargo, aún persisten barreras estructurales en el acceso a la educación, el empleo y la información.
Un día para reflexionar y actuar
El Día Nacional de las Personas Sordas no es solo una fecha conmemorativa: es una llamada a la acción. La sociedad debe comprometerse en promover el aprendizaje de la LSA en escuelas e instituciones; garantizar intérpretes en medios de comunicación, eventos públicos y organismos estatales, concientizar sobre la detección temprana de la hipoacusia infantil y valorar la diversidad lingüística como una riqueza cultural.
Cada 19 de septiembre, Argentina recuerda que la inclusión real comienza con el respeto a la diversidad. La Lengua de Señas Argentina es la voz de una comunidad que, tras años de marginación, reclama igualdad de oportunidades, acceso pleno a la información y reconocimiento de su identidad cultural.
La conmemoración de este día nos invita a reflexionar sobre la importancia de derribar barreras comunicacionales, garantizar derechos y construir un país más inclusivo, accesible y justo para todas las personas sordas.
Día Nacional de las Personas Sordas
Se conmemora en homenaje a la sanción de la ley que creó el primer instituto educativo para sordos en 1885.
El Ministerio reafirma su compromiso con la inclusión laboral, para lograr una sociedad más justa e igualitaria.#MisionesTrabaja pic.twitter.com/e26gx34UHa
— Trabajo Misiones (@trabajomisiones) September 19, 2025



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