En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la presidenta del Colegio Profesional de Psicólogos de Misiones, Angélica Viviana Salinas, dialogó con “La Última Rosca” de Radio Up y planteó la necesidad de ampliar la mirada sobre la prevención y no reducirla únicamente a la responsabilidad individual de quien atraviesa una situación de sufrimiento.
La especialista explicó que en los últimos años hubo un cambio en la manera de abordar esta problemática y que actualmente se busca trabajar desde el contexto social y comunitario. “En todos estos años hubo un cambio muy importante en el modo de abordar la prevención del suicidio tanto a nivel nacional, provincial, municipal y mundial. Este año el abordaje que proponen desde la prevención del suicidio a nivel mundial es que esta prevención sea desde el contexto social”, señaló.
En ese sentido, Salinas sostuvo que es necesario superar la idea de que pedir ayuda depende exclusivamente de la persona que está atravesando una crisis. “Sortear, saltar la barrera individual desde la mirada por ahí que se tenía hace unos años atrás de pedir ayuda, vos tenés que hacerlo”, explicó, y remarcó que el objetivo es que el entorno también pueda estar atento a lo que ocurre con las personas.
“Me parece que algo muy importante y muy interesante, no sólo a nivel psicológico, sino a nivel social comunitario, es que el lema de este año, la mirada de la prevención del suicidio de este año nos invita a que nos miremos, a que miremos al otro, a que estemos atentos a lo que dice el otro, a cómo se presenta todos los días”, afirmó.
La profesional advirtió que las señales no siempre son evidentes. “A veces hay pequeñas señales muy sutiles que no las podemos ver, no las queremos ver o nos cuesta darnos cuenta”, sostuvo.
Qué podemos hacer para ayudar a alguien

Para Salinas, una de las herramientas más importantes es recuperar espacios de encuentro y escucha, especialmente en un contexto en el que las obligaciones laborales y económicas reducen cada vez más el tiempo disponible para compartir con otras personas.
“Tampoco nos tenemos que olvidar que hablar de suicidio sigue siendo un tema tabú y que a uno le afecta, lo angustia, el pensar que un familiar, un amigo, una persona cercana o leer un caso en las noticias de alguien que uno no conoce, genera un impacto de igual manera”, explicó.
La especialista consideró que no se trata solamente de ser más empáticos, sino de volver a generar momentos de contacto real. “Si vos me preguntas a mí, bueno, ¿qué puedo hacer para poder estar atento a qué le pasa al otro? Es volver a encontrar momentos de encuentro, de escucha del otro”, indicó.
En esa línea, diferenció una pregunta de compromiso de una verdadera instancia de escucha. “No esto de mandar un mensaje, ‘hey, ¿cómo estás?’. ‘Bien, todo bien’. Y sigo porque me quedo tranquilo de que me dijo que está todo bien”, ejemplificó.
“Es poder encontrarme con el otro, encontrar momentos frente a un contexto”, agregó, al señalar que la falta de tiempo también es un factor que condiciona los vínculos. “Hoy hablamos de personas profesionales y personas de oficio administrativo que tienen politrabajo y eso también afecta la salud mental en el estrés”.
Por eso, planteó que incluso cuando el tiempo disponible sea limitado, es importante intentar que esos momentos tengan calidad. “El punto es por ahí en ver el poco tiempo que tengo para que sea de calidad con ese otro”, sostuvo.
También recomendó prestar atención a cambios que pueden parecer pequeños. “Y cuando por ahí el otro me dice ‘todo bien’ y yo noto alguna seña rara en su gesto, poder decir, ‘¿estás seguro? ¿Necesitas algo? ¿Crees que vayamos a tomar un mate?’”, ejemplificó.
La psicóloga insistió en que no siempre una persona que atraviesa una situación de riesgo expresa directamente lo que le sucede. “Porque no siempre el que lo va a hacer lo dice. A veces está todo bien, a veces están felices, pensamos que no pasa nada y sin embargo están pasando muchas cosas que yo tampoco puedo darme cuenta en el día a día”, explicó.
Frente a los cambios de conducta de alguien cercano, recomendó no desentenderse. “Yo le digo a las personas que me rodean: molestá un poquito, pero prefiero que molestes porque te preocupa”, afirmó.
Y agregó: “Y que preguntes cómo estás, que vamos a vernos y no dejar de insistir a después estar preocupados y lamentándonos por otras situaciones”.
Cómo identificar las señales en uno mismo

La otra dimensión de la prevención está relacionada con poder reconocer cuándo el propio estado emocional comienza a requerir ayuda profesional.
Salinas diferenció entre la aparición de ideas suicidas y un proceso depresivo que avanza progresivamente. En el primer caso, explicó, pueden aparecer pensamientos automáticos que generan un fuerte malestar y reducen la capacidad de visualizar alternativas.
“Cuando aparece la ideación suicida, parece bien claro. Aparece bien claro esto de todos serían más fáciles”, sostuvo.
“Ideas automáticas que la persona no es que las puede frenar y separar. Aparecen ideas automáticas del nivel de ‘estarían todos mejor sin mí’, ‘no quiero más esto’, porque a veces el ruido mental es lo que angustia”, describió.
La especialista utilizó precisamente la expresión “ruido mental” para explicar esa experiencia: pensamientos persistentes que ocupan la atención y dificultan encontrar otras alternativas.
“Por ahí es cuando veo que tengo ese ruido mental tan fuerte, esa sensación de ahogo, que siento que ya no puedo más, no aparece otra idea que no sea ‘necesito desaparecer, necesito terminar con esto y lo mejor sería hacerme daño’”, explicó.
Ante esas señales, fue contundente: “Necesito pedir ayuda”.
“Cuando empieza ese ruido, yo siempre digo ruido mental porque no te deja pensar en otra cosa. Es como un perro que ladra al sí, pero adentro, ¿no? Y yo, y me doy cuenta que me angustia, pero eso está ahí todo el tiempo”, describió.
El segundo escenario es diferente y puede resultar más difícil de identificar para quien lo atraviesa. Se trata de un proceso progresivo de tristeza y aislamiento, que comienza afectando determinadas actividades y, con el paso del tiempo, puede abarcar cada vez más aspectos de la vida cotidiana.
“Ahí la persona tiene menos posibilidad de darse cuenta rápidamente porque la tristeza va creciendo y va tomando los espacios”, explicó.
Salinas aclaró que el estado depresivo avanzado que suele representarse socialmente —una persona completamente aislada, que deja de trabajar, de higienizarse o de vincularse— representa una instancia de crisis que puede haber sido precedida por señales mucho más sutiles.
“Para que la persona llega a ese estado es como que ustedes imagínense como que va de afuera hacia adentro”, explicó.
Y ejemplificó: “Primero, no tengo ganas de salir a cumpleaños, por ejemplo. Entonces, encuentro unas cosas para no ir. Trabajé mucho, no voy”.
Luego pueden aparecer otras renuncias a actividades habituales: “Después iba al gimnasio. Bueno, de repente, bueno, falta hoy, no tengo ganas de ir hoy. Entonces, de repente, ya no voy al gimnasio porque me siento angustiada, no tengo ganas cotidianamente”.
El proceso puede continuar hasta afectar el ámbito laboral. “De repente, no tengo ganas de levantarme para ir a trabajar. Entonces empiezo a faltar”, señaló.
“¿Ves que ahí? Pasaron meses. Entonces ahí es donde yo digo esas conductas sutiles son las que el entorno tiene que registrar, porque la persona quizás no lo registra, porque también el estado de tristeza va progresivamente más hacia adentro y lo va aislando”, explicó.
Por eso, la especialista insistió en que no todas las situaciones se manifiestan de la misma manera. “Entonces son dos situaciones distintas. Por ahí el que tiene ruido mental y lo va a ir a hacer desde un actín, vamos a accionar de otra manera, también hay que ver etapa evolutiva como varias cuestiones o crisis en ese momento contextual, la pérdida de un trabajo, un duelo, etcétera. Un conflicto”.
En cambio, frente a un proceso progresivo, remarcó nuevamente la importancia de la observación del entorno: “Y diferente es la otra situación que es más progresiva en donde es recontra necesario que el contexto observe, che, ¿qué pasa? ¿Qué? Fulano no está viniendo, que fulano no contesta, que dejó el gimnasio, dejó lo que le gustaba”.
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Dónde pedir ayuda en Misiones
Finalmente, Salinas destacó que en Misiones funciona el CAIS, la Coordinación Interministerial de Prevención del Suicidio, que articula asistencia y protocolos de intervención.
“Actualmente en nuestra provincia está funcionando el CAIS, que es la coordinación interministerial de prevención del suicidio, de asistencia”, indicó.
La profesional explicó que el organismo cuenta con una línea de trabajo y protocolos que contemplan distintas etapas de intervención. “Hay toda una línea de trabajo, un protocolo que se activa, hay teléfonos 24 horas para poder recepcionar casos de previo, durante y postvención del suicidio”, señaló.
Además, destacó el trabajo que viene realizando el organismo ante una demanda creciente. “Sé que la coordinación está funcionando muy bien, están trabajando con una demanda muy grande de casos”, afirmó.
Y cerró con un llamado a la responsabilidad colectiva: “Así como habrán visto entre esta semana y hoy, sobre todo que el suicidio es una de las primeras causas de muerte violenta en nuestro país, en nuestra provincia también. Entonces necesitamos entre todos poder ayudar a las personas que presentan esta ideación. La línea del CAIS está funcionando”.
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