Cada 25 de septiembre, Argentina conmemora el Día de la Libertad de los Ríos, una fecha que recuerda la sanción de la Ley N.º 9092 en la provincia de Entre Ríos, en 1997. Esta legislación prohíbe la construcción de represas en los ríos Paraná, Uruguay y Gualeguay, tras un amplio movimiento social que buscaba proteger los ecosistemas fluviales y las comunidades ribereñas.
La efeméride no solo celebra un logro legal, sino que también invita a reflexionar sobre la importancia de los ríos para la biodiversidad, la economía local y la vida humana. En este contexto, los impactos de las represas hidroeléctricas se vuelven un tema central: aunque consideradas fuentes de energía renovable, las represas pueden tener efectos ambientales y sociales graves que motivan la defensa de los ríos libres.
La defensa de los ríos y la participación ciudadana
La Ley N.º 9092, también conocida como la “Ley de Ríos Libres”, surgió como respuesta al proyecto de la represa del Paraná Medio, que habría inundado grandes áreas de tierras agrícolas y comunidades ribereñas, alterando irreversiblemente el ecosistema.
Esta legislación tiene varios aspectos clave: La prohibición de nuevas represas, que impide la construcción de embalses que puedan alterar los ríos Paraná, Uruguay y Gualeguay, la soberanía provincial, que establece que la provincia tiene el control exclusivo sobre proyectos de desarrollo en la región, garantizando la participación de la ciudadanía y protección de la biodiversidad y los ecosistemas: Busca evitar la destrucción de hábitats naturales críticos, preservando especies de flora y fauna que dependen de los cursos de agua.
La Ley N.º 9092 se convirtió en un referente ambiental a nivel nacional e internacional, demostrando que la movilización social y la legislación efectiva pueden proteger ecosistemas estratégicos.

Impactos ambientales de las represas: alterando el flujo natural de los ríos
Si bien las represas se presentan como soluciones energéticas limpias, su construcción y operación generan una serie de efectos negativos sobre los ríos y los ecosistemas acuáticos:
Alteración de ecosistemas fluviales
Las represas modifican el caudal natural del río, afectando la migración de especies y la dinámica ecológica. Por ejemplo: En el río Paraná, represas existentes han interrumpido la migración del sábalo, surubí pintado y dorado, reduciendo la pesca comercial y artesanal. Las barreras artificiales generan zonas estancadas donde los sedimentos se acumulan, alterando la fertilidad de las aguas y provocando la pérdida de especies sensibles.
Estos cambios afectan no solo la biodiversidad, sino también la economía local, especialmente en comunidades que dependen de la pesca como fuente principal de ingreso.
Destrucción de hábitats naturales
La creación de embalses inunda bosques, humedales y zonas agrícolas, destruyendo hábitats críticos: En la Amazonía brasileña, las represas han inundado millones de hectáreas de selva, afectando especies emblemáticas y amenazadas.
En Entre Ríos, la Ley N.º 9092 previno que la represa del Paraná Medio inundara áreas cultivables y ecosistemas ribereños únicos.
La pérdida de hábitats naturales no solo reduce la biodiversidad, sino que también afecta servicios ecosistémicos esenciales, como la purificación del agua y la regulación climática.
Impacto en la fauna acuática
Las represas bloquean las rutas migratorias de peces y crustáceos, interrumpiendo ciclos reproductivos y reduciendo poblaciones: La represa de Belo Monte, en el río Xingu, Brasil, redujo hasta en un 98% la captura de peces como la corvina y el boquichico, esenciales para la alimentación y economía de las comunidades locales.
En el Paraná, la interrupción de migraciones afecta especies comerciales y de subsistencia, generando un impacto socioeconómico directo en poblaciones ribereñas.
Estos ejemplos demuestran que los efectos ecológicos de las represas son multinivel, afectando flora, fauna y comunidades humanas.
Emisiones de gases de efecto invernadero
Contrario a la percepción popular de “energía limpia”, las represas pueden emitir metano, un potente gas de efecto invernadero: La vegetación inundada en embalses tropicales se descompone bajo condiciones anaeróbicas, liberando metano y dióxido de carbono. Estas emisiones contribuyen al cambio climático, especialmente en regiones con alta biomasa vegetal, como la Amazonía y el Paraná Medio.
Por lo tanto, las represas no son necesariamente neutrales en carbono y pueden aumentar la huella ecológica global.
Desplazamiento de comunidades humanas
La construcción de represas conlleva desplazamientos forzados, pérdida de viviendas y tierras productivas:
La generación de la Entidad Binacional Yacyretá implicó el desplazamiento de Comunidades ribereñas, campesinas e Indígenas Mbya Guaraní y la destrucción de su entorno natural entre las décadas de 1970 y 1980. Todo ello sin consultas previas ni compensaciones, en una clara violación de los derechos reconocidos en tratados internacionales y la Constitución Nacional.
La Central hidroeléctrica Itaipú Binacional la mayor generadora de energía del planeta. Su construcción implicó la inundación de vastos territorios y la desaparición de treinta y cuatro Comunidades Guaraní. La empresa responsable nunca reparó los daños ni compensó a las familias desplazadas, a pesar de las enormes ganancias que ha generado desde su creación.
El impacto social es tan significativo como el ambiental, afectando derechos humanos básicos como el acceso a la tierra, agua potable y alimentos.
Riesgos de fallas estructurales
Las presas también representan riesgos de seguridad:
Entre 2000 y 2009 se registraron más de 200 fallas importantes de presas en el mundo, provocando inundaciones, pérdida de vidas humanas y destrucción de infraestructuras.
Un ejemplo es el colapso de la represa de Brumadinho, Brasil, en 2019, que causó más de 270 muertes y daños irreparables a ecosistemas y comunidades.
Esto evidencia que las represas no solo afectan al medio ambiente, sino que ponen en riesgo la seguridad pública.

La conexión entre la efeméride y los impactos de las represas
El Día de la Libertad de los Ríos celebra la resistencia a proyectos que ponen en riesgo los ecosistemas fluviales y las comunidades ribereñas. La Ley N.º 9092 es un ejemplo de cómo la movilización social puede proteger ríos y preservar la biodiversidad.
Los impactos documentados de represas en América Latina y el mundo muestran que la problemática es global: desde Belo Monte en Brasil hasta Hidrotambo en Ecuador, la construcción de represas genera desplazamientos, pérdida de biodiversidad y riesgos climáticos. La efeméride es una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de un equilibrio entre desarrollo energético y conservación ambiental.
Ríos libres, ecosistemas protegidos
Este día es más que una fecha suelta en el calendario, es un recordatorio de la importancia de proteger los ríos frente a proyectos que puedan alterarlos irreversiblemente. La experiencia de Entre Ríos demuestra que la acción legislativa y la movilización social son herramientas clave para la conservación ambiental.
Es esencial continuar promoviendo políticas públicas que prioricen la sostenibilidad, la biodiversidad y los derechos de las comunidades, asegurando que las generaciones futuras puedan disfrutar de ríos libres y ecosistemas saludables.
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