En el marco del Día Mundial de la Diabetes, el vicepresidente segundo de la Comisión de Obesidad y Diabetes de la Federación Argentina de Cardiología (FAC), Dr. Jorge Riera Stival, destacó el rol central de la alimentación en la prevención y el manejo de una enfermedad que afecta a casi 5 millones de personas en Argentina.

El especialista remarcó que los hábitos alimentarios actuales —altos en grasas, ultraprocesados y azúcares— son uno de los principales motores del aumento de la diabetes tipo 2, especialmente en niños, adolescentes y adultos con sobrepeso.
¿Qué alimentos recomienda priorizar?
Riera Stival señaló que la alimentación para prevenir la diabetes o para controlarla debe ser equilibrada, variada y basada en alimentos reales. Entre los principales grupos recomendados mencionó:
- Frutas (en porciones moderadas): son fuente de glucosa de fácil acceso, pero mucho más saludables que los postres o dulces industriales. También aportan minerales y ayudan a hidratar.
- Verduras de todos los colores, especialmente las ricas en fibra —como la zanahoria—, que generan saciedad y mejoran el metabolismo de la glucosa.
- Carnes magras, como pollo sin piel, pescado o cortes vacunos con bajo contenido graso.
- Legumbres, que ofrecen proteínas y fibras sin elevar de manera brusca la glucemia.
- Alimentos integrales, siempre en porciones controladas, ya que liberan la energía de manera más lenta.
- “Un plato saludable debe tener múltiples colores y porciones razonables. No se trata de prohibir alimentos, sino de racionar y elegir mejor”, afirmó.

¿Qué alimentos deben limitarse?
El cardiólogo fue claro sobre cuáles son los productos que más elevan la glucemia y, por lo tanto, deben moderarse o evitarse:
- Harinas y pastas: aunque no sean dulces, aportan gran cantidad de glúcidos.
- Papa, batata y zapallo: muy presentes en la mesa diaria, pero con alto impacto en la glucemia si se consumen en exceso.
- Arroz: debe comerse en porciones adecuadas y, de ser posible, hervido, enfriado y enjuagado para reducir el almidón.
- Dulces, postres, helados y ultraprocesados: concentran azúcares simples y grasas que favorecen el aumento de peso.
- Bebidas azucaradas: son un factor de riesgo directo. Incluso en el caso de las gaseosas light, recomendó moderación: “Son mejores que las comunes, pero no son lo mejor”.
“El error más común es pensar que solo hay que dejar los dulces. No: cualquier alimento rico en glúcidos puede elevar la glucemia, aunque no tenga gusto dulce”, explicó.
Las porciones importan: ni prohibición ni exceso
Riera Stival subrayó que el problema muchas veces es la cantidad, más que el alimento en sí. Contó, incluso, casos de pacientes que consumían “una sola fruta”, pero una sandía entera, o quienes comen varias bananas seguidas creyendo que es saludable.
“Hay personas que pasan de un extremo a otro. Comer fruta es sano, pero no en exceso. Todo tiene que estar equilibrado”, señaló.

El especialista recordó que la alimentación debe combinarse con actividad física aeróbica —entre 150 y 300 minutos semanales según la OMS— y con reducciones de peso de entre un 5% y un 10% en personas con sobrepeso u obesidad. Incluso pequeños descensos pueden mejorar la función de la insulina y reducir la glucemia.
“La diabetes no se celebra: se conmemora”
Para cerrar, Riera Stival resaltó que el Día Mundial de la Diabetes es una oportunidad para reforzar mensajes de prevención: “La alimentación saludable, el control del peso y la actividad física pueden evitar la aparición de la enfermedad o mejorar su evolución. Con cada cambio en nuestros hábitos, estamos cuidando también nuestra salud cardiovascular”.
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