A través de la Resolución 400/2025, publicada este lunes, la Secretaría de Energía formalizó la “normalización” del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) y puso fin al rol operativo central de CAMMESA, la empresa mixta que desde la crisis de 2001 había concentrado la administración del sector.
El nuevo esquema -que entrará en vigor el 1° de noviembre- busca restituir las reglas de competencia y devolver al mercado la capacidad de fijar los precios de la electricidad. El objetivo, según el texto oficial, es “restablecer las condiciones de mercado”, de modo que los valores de la energía y la potencia reflejen los costos marginales de producción y no los precios administrados por el Estado.
Con este cambio, el Gobierno apunta a reconstruir un sistema basado en tres pilares: libre contratación, precios marginales y reducción de subsidios. La Secretaría de Energía sostiene que el esquema previo, con tarifas congeladas, subsidios generalizados y contratos controlados, distorsionó las señales económicas, frenó inversiones y aumentó la dependencia del gasto público.

Cambios en el sistema eléctrico mayorista
Entre las principales novedades figura la descentralización total de la compra de combustibles: cada generador térmico deberá adquirir su propio insumo, mientras CAMMESA dejará de cumplir ese rol concentrador para limitarse a las tareas de despacho y liquidación de transacciones.
El nuevo modelo también define dos figuras claves para el funcionamiento del sistema. Por un lado, la Generación Asignada, que comprende las centrales bajo control estatal o con contratos vigentes —como las nucleares y las hidroeléctricas binacionales—; y por otro, la Generación al Spot, integrada por las plantas que competirán libremente en el mercado.
Iniciamos la normalización del mercado eléctrico mayorista, dejando atrás décadas de intervención estatal y precios distorsionados.
La reforma busca restablecer un sistema eléctrico basado en la competencia, la eficiencia y la libertad de contratación.https://t.co/4mM2SBvUeQ pic.twitter.com/CBA6IowNxw
— Secretaría de Energía (@Energia_Ar) October 21, 2025
La medida marca un cambio de paradigma para el sector eléctrico argentino, que pasará de un esquema fuertemente intervenido a uno desregulado. Sin embargo, la transición presenta desafíos significativos: el sinceramiento de los costos reales, la adecuación tarifaria y el impacto social que puede generar el fin de los precios subsidiados.

Desde Energía aseguran que el proceso será gradual y que el propósito final es alcanzar un sistema “transparente, competitivo y sustentable”, en el que el Estado actúe como regulador y no como operador directo. El Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, celebró la nueva medida: “Sacar al Estado del medio es revertir ese proceso y permitir un funcionamiento sin aprietes, sin corrupción y sin ineficiencias. Porque un Estado más pequeño es la mejor política para combatir la corrupción; y que además nos va a dar más electricidad y más barata”.
El nuevo esquema también redefine la estructura de precios y costos, introduce un tipo de cambio de referencia para las transacciones, elimina restricciones para que las distribuidoras contraten energías renovables y establece que las grandes demandas nuevas deberán contar con respaldo físico propio.



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