El decreto 812/2025 publicado en la mañana de este martes por el Gobierno nacional, que elimina las facultades de intervención del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y habilita la libre fijación de precios, generó fuerte malestar en el sector productivo de Misiones. Entre los más críticos se encuentra el productor yerbatero Waldemar Schwider, quien describió el momento como “un golpe más” para los colonos.
Para Schwider, la decisión “dinamita” años de reclamos por un precio justo. “Nosotros no podemos poner precio a nuestro producto porque dependemos de las grandes industrias”, explicó en La Última Rosca por Radio Up. Según dijo, al no tener Misiones plantas de gran escala que “muevan la aguja”, el valor de la hoja queda en manos de dos firmas correntinas: “Ellos ponen los precios y nosotros dependemos netamente de eso”.
El productor cuestionó con dureza la medida del Ejecutivo nacional. “No sé cómo él (Javier Milei) quiere sacar al país adelante y habla de una Argentina fructífera, abasallando los precios de los productos regionales con un precio tan irrisorio”, opinó. Y advirtió que el esquema actual amenaza la sostenibilidad del sector: “Todo tiene su costo hasta llegar al secadero; no se sabe cuál será nuestro futuro”.

También apuntó contra el Gobierno provincial por la falta de avances en herramientas complementarias: “Los dos tienen la mismísima culpa”, afirmó al recordar las gestiones que realizó durante 2024 en Buenos Aires junto a otros productores. “Golpeamos puertas, estuvimos con diputados, con senadores, presentamos un proyecto… y todavía no llegó a Cámara de Diputados”, lamentó.
Consultado sobre las consecuencias que podría desencadenar este nuevo escenario, Schwider fue claro: “Que los productores tomen resistencia, que no se dejen llevar por el viento, porque esta tormenta va a pasar”. Sin embargo, reconoció que muchos podrían abandonar la actividad o vender tierras. “La mayoría de los productores no le votaron, fue la juventud. Ahora ellos van a sentir en carne propia”, dijo.

La preocupación se agrava de cara al inicio de la interzafra, previsto para el 1 de diciembre. Según el productor, algunas industrias ya especulan con el precio. “Van a ver qué cantidad de gente quiere entregar la yerba y sobre eso van a dar el precio. No me queda ninguna duda”, afirmó.
En primera persona, Schwider describió además el impacto directo en el eslabón más vulnerable de la cadena: los trabajadores rurales. “A mí me da pena por mis personales”, expresó. “No sé cómo voy a seguir dándoles trabajo y pagándoles cada 15 días. Voy a tener que bajar media jornada”. Recordó que la yerba “da pan para todos si sabemos distribuir”, pero que hoy “el tarefero y el carpidor están desapareciendo” por la baja rentabilidad.
Antes de despedirse, dejó un diagnóstico crudo: “La solución está en mano de pocos, es solo querer. Pero ellos tienen la manija y juntan plata con la pala en el sector yerbatero”.
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