Misiones vivió un año crítico en materia educativa. La provincia perdió más de 10.000 estudiantes del nivel universitario dentro del programa nacional Progresar, una cifra que encendió alarmas en universidades y terciarios.
Emilia Lunge, directora de Políticas Estudiantiles, dialogó con Radio Up y detalló que el desplome se dio principalmente en los niveles universitario y superior, dos sectores donde la matrícula también descendió.
“Teníamos el año pasado aproximadamente 11.000 becados de universidades y este año tenemos 3.900”, advirtió. En los institutos superiores la merma fue igualmente drástica: “Teníamos becados 13.000 aproximadamente y tenemos solamente 6 mil, 7 mil”.
La funcionaria aclaró que no se trató de una cuestión académica: “Muchos cumplieron bien, pero también es cierto que se inscribieron menos estudiantes en esos niveles”. Aunque las universidades no informan matrícula por su autonomía, Lunge confirmó que “la universidad perdió matrícula también”, lo que permitió dimensionar la magnitud del problema.

La crisis económica, en el centro del abandono
Consultada sobre el perfil de quienes quedaron afuera, Lunge fue contundente: “Los reclamos más comunes tienen que ver con el socioeconómico”. Muchos jóvenes intentaron “desvincularse de sus progenitores para no estar dentro de la variable de los tres salarios mínimos vital y móvil”, un requisito que dejó a miles fuera del sistema.
Sobre la situación social, la directora describió un cambio profundo en la vida de los jóvenes: “Antes uno trabajaba para poder estudiar y hoy los chicos están trabajando para poder vivir”. Ese giro, subrayó, se reflejó en la deserción del nivel superior: “Me parece que ahí está un poco más compleja la situación”.

Además, el monto de la beca quedó totalmente desfasado. “No tuvo actualización, sigue siendo de 35 mil pesos mensuales”, señaló, y explicó que varias provincias ya elevaron notas formales a Nación, pero “no tuvimos una respuesta todavía”.
A contramano del derrumbe universitario, el nivel obligatorio creció, alcanzando unos 27.000 beneficiarios. “Puede ser que por lo socioeconómico hayan ingresado más personas”, advirtió Lunge, aunque recordó que en ese nivel sí existe mayor capacidad de intervención estatal.
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Lunge también fue directa al hablar sobre posibles paliativos: “No habría como una situación para resolver… estás o no estás adentro de la beca”. Aunque las universidades brindan comedores, becas de apuntes o boleto estudiantil, “primero sabemos que no alcanza”.
Antes de finalizar, la directora expuso una preocupación clave: desconocen si los jóvenes que abandonaron universidades migraron al nivel superior o dejaron de estudiar por completo. “Queríamos saber si nuestros estudiantes migraron al nivel superior porque les cuesta superar la universitaria o directamente eligen no estudiar”, explicó.
“Eso tiene que ver con el contexto socioeconómico global, provincial y nacional”, concluyó.
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