Un informe elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advirtió sobre el deterioro del mercado laboral y del poder adquisitivo durante los últimos dos años y medio.
De acuerdo con el estudio, desde noviembre de 2023 se perdieron alrededor de 241.000 puestos de trabajo asalariados formales del sector privado, lo que representa una caída del 3,8%. En paralelo, el salario mínimo real acumuló una pérdida del 40,5% durante el mismo período.
El trabajo combina datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) para analizar la evolución del empleo registrado y de los salarios reales.
Doce meses consecutivos de caída

El último dato disponible del SIPA corresponde a mayo de 2026, cuando el empleo asalariado formal privado volvió a disminuir. En ese mes se perdieron 9.100 puestos de trabajo, equivalente a una baja del 0,1%.
La caída fue algo menor que la registrada en abril, cuando habían desaparecido unos 12.000 empleos, pero significó el duodécimo mes consecutivo de retrocesos, una tendencia que comenzó en junio de 2025.
Con esta evolución, el número de trabajadores asalariados formales en empresas privadas se ubicó en 6,13 millones, una cifra similar a la registrada en julio de 2016 y 4,3% inferior al máximo alcanzado en agosto de 2023.
El informe define este proceso como una “década perdida” del empleo formal privado. En la comparación interanual, entre mayo de 2025 y mayo de 2026 se perdieron 135.000 puestos, lo que representa una disminución del 2,2%.
Industria y Comercio, entre los sectores más afectados

El deterioro no se distribuyó de manera uniforme entre las distintas ramas de actividad. Según el IIEP, Industria y Comercio “siguen liderando la pérdida de empleo”, una tendencia que se profundizó desde septiembre de 2025.
La Industria presenta una trayectoria negativa más prolongada: comenzó a perder puestos de manera prácticamente ininterrumpida en septiembre de 2023 y acumuló bajas en 30 de los últimos 33 meses, con una pérdida cercana a 90.000 empleos desde entonces.
El Comercio, en tanto, interrumpió en junio de 2025 el crecimiento que había mantenido desde mediados de 2024 y desde entonces acumula doce meses consecutivos de caída.
La Construcción también profundizó su retroceso en mayo, con una disminución mensual del 0,5%, la mayor desde marzo de 2025. El nivel de empleo del sector permanece entre los más bajos de la serie iniciada en enero de 2009, según el informe.
En contraste, la Minería registró una recuperación del 0,3% en mayo, después de la caída de abril. Sin embargo, todavía presenta una variación interanual negativa del 3,9%.
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El salario mínimo perdió 40,5% de poder adquisitivo
El informe también pone el foco sobre la evolución del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) y su pérdida de poder de compra.
En julio de 2026, el salario mínimo real volvió a retroceder, esta vez 0,8%, prolongando una tendencia de caídas que comenzó a fines de 2023.
Según el estudio, entre noviembre de 2023 y julio de 2026 el salario mínimo acumuló una pérdida real del 40,5%. La mayor contracción inicial se produjo en diciembre de 2023 y enero de 2024, cuando el salario mínimo real cayó 15% y 17%, respectivamente.
El resultado, advierte la UBA, es que el salario mínimo de julio de 2026 se ubicó en términos reales por debajo del nivel registrado en 2001, antes del colapso de la convertibilidad.
La comparación con el máximo histórico de la serie, alcanzado en septiembre de 2011, muestra una pérdida todavía mayor: el salario mínimo real se encuentra 67% por debajo de aquel nivel, por lo que actualmente representa aproximadamente un tercio del poder adquisitivo que tenía entonces.
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