Un equipo de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) descubrió una nueva especie de dinosaurio saurópodo que vivió hace aproximadamente 83 millones de años en el actual territorio de la provincia de Neuquén. El hallazgo fue dado a conocer en la revista especializada Historical Biology y representó un avance significativo para el estudio de los titanosaurios del Cretácico Superior.
La nueva especie fue bautizada como Yeneen houssayi, en homenaje al científico argentino Bernardo Houssay, y pertenece al grupo de los titanosaurios, dinosaurios herbívoros, cuadrúpedos y de cuello y cola largos, característicos del sur del continente durante ese período.
Así era el Yeneen houssayi

Según explicó Leonardo Filippi, primer autor del trabajo e investigador del CONICET en el Museo Municipal Argentino Urquiza (MAU) de Rincón de los Sauces, Yeneen houssayi medía entre 10 y 12 metros de largo y pesaba entre 8 y 10 toneladas. Además, presentaba una cabeza pequeña en relación con el cuerpo, una característica común dentro del grupo.
El investigador destacó que las principales características distintivas de la especie se encontraron en las vértebras dorsales, que se conservaron completas, además del sacro y la primera vértebra caudal, un nivel de preservación poco habitual que permitió una descripción anatómica precisa.
Desde el CONICET señalaron que el nombre del género Yeneen provino de la cultura tehuelche o Aónikenk y significa “espíritu o entidad relacionada con el invierno”, en referencia al área de La Invernada, donde fueron hallados los restos fósiles.

Este nuevo dinosaurio se sumó a otras especies de titanosaurios ya identificadas en la región y en la Formación Bajo de la Carpa, como Overosaurus paradasorum e Inawemtu oslatus, consolidando a Neuquén como una de las zonas más ricas del país en registros de estos gigantes prehistóricos.
De acuerdo con el boletín oficial del CONICET, el hallazgo de una tercera especie con gran parte del esqueleto axial preservado aportó información anatómica clave, que permitió establecer comparaciones con otros titanosaurios. Estos datos abrieron nuevas hipótesis sobre la notable diversidad del grupo, que podría explicarse por diferentes estrategias de alimentación o por eventos de reemplazo faunístico dentro de la formación geológica.
La historia del descubrimiento se remontó a 2003, cuando un oficial del Escuadrón 30 de Gendarmería Nacional, con base en Chos Malal, informó la presencia de restos fósiles en la zona de Cerro Overo–La Invernada, cerca de Rincón de los Sauces. En aquel momento, las dificultades de acceso impidieron la extracción de los materiales, que quedaron protegidos en el lugar.
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Recién en 2013, tras la apertura de nuevos caminos en el área en el marco de trabajos petroleros, el sitio fue redescubierto y se convirtió en prioridad para el equipo científico. Luego de años de excavación y análisis, los investigadores lograron describir formalmente la especie, representada por un ejemplar que conservó seis vértebras cervicales, diez dorsales completas, costillas asociadas, el sacro y la primera vértebra caudal.
El descubrimiento de Yeneen houssayi volvió a poner en valor el patrimonio paleontológico neuquino y reafirmó el papel de la Patagonia argentina como una región clave para comprender la historia evolutiva de los dinosaurios gigantes del hemisferio sur.
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