Un relevamiento realizado en Argentina mostró las dificultades para sostener la atención y los tratamientos de esta enfermedad crónica. Más del 60% de los consultados reportó cambios en el sueño y en su rutina cotidiana.
La dermatitis atópica no solo afecta la piel. La picazón intensa, los brotes y la necesidad de sostener controles y tratamientos pueden repercutir en el descanso, el trabajo, la escuela, las relaciones sociales y la economía familiar.
Así lo refleja un relevamiento realizado por la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO) entre personas con dermatitis atópica, que puso en evidencia las dificultades que atraviesan muchos pacientes para mantener sus consultas y acceder a la medicación.
Según los resultados, el 48,5% de los encuestados afirmó haber postergado o suspendido consultas médicas durante los últimos seis meses por motivos económicos. A su vez, el 44,8% señaló que tuvo dificultades para acceder a los medicamentos indicados.
La situación también alcanzó la continuidad de los tratamientos: cerca de 2 de cada 10 personas no estaban siguiendo la indicación médica, principalmente por razones económicas, mientras que el 37,3% aseguró haber reducido o dejado de comprar medicamentos por el mismo motivo.
Una enfermedad que puede afectar toda la vida cotidiana
La dermatitis atópica es una enfermedad crónica y multifactorial de la piel. Su principal síntoma es la picazón persistente, que puede estar acompañada por lesiones en distintas zonas del cuerpo, entre ellas la cara, el cuero cabelludo, las orejas, el dorso de las manos y las extremidades.
La doctora Carolina Ledesma, médica dermatóloga y presidenta de la Sociedad Argentina de Psoriasis (SOARPSO), explicó que el impacto de la enfermedad puede extenderse al entorno familiar, laboral y social.
En Argentina, estimó, la dermatitis atópica afecta al menos al 10% de los niños y adolescentes, mientras que en aproximadamente 3 de cada 10 casos puede persistir durante la adultez.
La especialista Paula Luna, médica de Dermatología y Dermatología Infantil y presidenta de la Sociedad de Dermatología Pediátrica para Latinoamérica (SDPL), describió que la piel suele presentar sequedad, eczemas y picazón. Además, remarcó que la enfermedad no permanece necesariamente estable: se caracteriza por períodos de brotes y remisiones.
La doctora Silvana Monsell, médica pediatra y alergista y presidenta de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), señaló que también existe una relación frecuente con otras enfermedades alérgicas, entre ellas alergia alimentaria, rinitis alérgica y asma.
Por ese motivo, consideró fundamental el trabajo conjunto entre dermatólogos y alergistas para evaluar tanto el estado de la piel como los factores asociados, definir tratamientos personalizados y realizar un seguimiento sostenido.
La enfermedad puede estar relacionada con factores genéticos y ambientales, alteraciones inmunológicas y dificultades en la función de barrera de la piel.
El impacto en el sueño y la salud emocional
La picazón crónica e intensa constituye uno de los principales problemas para quienes conviven con dermatitis atópica. Puede aparecer en situaciones cotidianas difíciles de controlar, como durante la jornada escolar o laboral, en el transporte público, en encuentros sociales o al momento de dormir.
De acuerdo con los datos difundidos, las personas que padecen picazón crónica e intensa tienen el triple de posibilidades de desarrollar depresión y el doble de experimentar ansiedad.
El impacto también quedó reflejado en el relevamiento de AEPSO. El 56,7% de los participantes afirmó que la enfermedad afectó su calidad de vida y el 61,9% tuvo que modificar su rutina.
Además, el 63,4% registró cambios en la calidad del sueño. El 61,2% manifestó un incremento del estrés asociado a problemas económicos vinculados con su salud, mientras que el 42,5% reportó un aumento de síntomas de ansiedad o depresión relacionados con su condición y las preocupaciones financieras.
Silvia Fernández Barrio, fundadora y presidenta de AEPSO y Enfermedades inmunomediadas de la piel, sostuvo que en los cuadros moderados y severos la enfermedad puede afectar de manera significativa el descanso, la vida social, el trabajo, la escuela y la autoestima.
También remarcó la importancia del acceso a tratamientos innovadores, al considerar que, si bien estas enfermedades crónicas no tienen cura, las alternativas terapéuticas disponibles pueden contribuir a mantenerlas bajo control.

El diagnóstico temprano y el tratamiento personalizado
La consulta ante los primeros síntomas constituye una herramienta importante para definir el manejo de la enfermedad. De acuerdo con el perfil de cada paciente, especialmente durante la primera infancia, puede producirse la remisión en un número significativo de casos. En otras situaciones, se requiere un tratamiento crónico y seguimiento médico.
Luna explicó que un diagnóstico adecuado permite establecer estrategias personalizadas, controlar los síntomas en los casos de mayor gravedad y detectar y tratar, cuando corresponda, enfermedades asociadas. En los cuadros leves, además, puede contribuir a prevenir la progresión del eczema.
En los últimos años también cobró relevancia el concepto de actividad mínima de la enfermedad (MDA), que plantea establecer entre el profesional y el paciente objetivos terapéuticos concretos.
Este enfoque implica que el control de la dermatitis atópica no depende únicamente de la medicación. La comunicación entre médico y paciente, los controles periódicos y la adaptación del tratamiento según la evolución forman parte del abordaje.
Para los casos moderados y graves continúan utilizándose tratamientos convencionales, mientras que en los últimos años se incorporaron nuevas herramientas terapéuticas. Entre ellas se encuentran los medicamentos biológicos, como los inhibidores de las interleuquinas 4 y 13, y los tratamientos orales con inhibidores de JAK.
La doctora Cecilia Civale, presidenta de la Asociación Argentina de Dermatología (AAD), destacó que actualmente existen distintas alternativas, desde medicamentos orales hasta terapias biológicas, destinadas a aliviar los síntomas, reducir la picazón y evitar recaídas.
También señaló la importancia de identificar los factores que pueden desencadenar o empeorar la enfermedad y de incorporar una adecuada educación sobre el cuidado de la piel. En ese sentido, sostuvo que cada tratamiento debe adaptarse a las necesidades específicas de cada paciente.
Un congreso virtual para pacientes
En el marco del Día Mundial de la Dermatitis Atópica, AEPSO realizará el miércoles 16 de septiembre, desde las 19, una nueva edición de “Atopika”, el 6° Congreso Argentino para Pacientes con Dermatitis Atópica.
La actividad será virtual y contará con especialistas locales y regionales, quienes abordarán las características de la enfermedad, su diagnóstico y los avances en materia de tratamientos.
Fernández Barrio explicó que el encuentro se realiza anualmente desde la pandemia con el objetivo de acercar a los pacientes información sobre las herramientas disponibles para controlar mejor la enfermedad.
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