La habilitación del Depósito Fiscal en el Puerto de Posadas está demostrando ser un punto de inflexión largamente esperado para la economía misionera. Dos meses después de su puesta en marcha, los números confirman el pronóstico: la herramienta no solo está reduciendo costos logísticos de manera sustancial, sino que está posicionando a la provincia como un nodo exportador competitivo, capaz de atraer operaciones de otras regiones del país.
La esencia de este avance es simple pero poderosa: permite que las empresas locales –y ahora también de provincias vecinas– consoliden, almacenen y realicen los trámites aduaneros de sus mercaderías directamente en Misiones, sin la necesidad de recorrer más de 1.000 kilómetros hasta los puertos de Buenos Aires o Rosario. Esto se traduce en ahorros inmediatos en fletes, peajes, tiempos de espera y almacenaje.
“El Depósito Fiscal es una herramienta que democratiza la logística y le devuelve competitividad a la producción misionera”, afirmó a este diario Ricardo Babiak, presidente de la Administración del Puerto de Posadas y Santa Ana (APPSA). Su statement refleja el impacto que esta infraestructura tiene especialmente para las pymes, que antes veían limitadas sus posibilidades de exportar por los altos costos que implicaba la logística descentralizada.
Los números de un éxito incipiente

Las cifras iniciales respaldan el entusiasmo. En sus primeros 60 días de operación, el depósito registró el movimiento de 159 camiones cargados con productos típicos de la tierra colorada: 70 con madera aserrada, 52 con té negro y verde, 27 con recortes de cuero y 10 con yerba mate. Pero más allá del volumen, lo significativo es la diversidad de destinos alcanzados: desde países limítrofes como Chile y Paraguay, hasta mercados lejanos y exigentes como Estados Unidos, España, Francia, Corea del Sur, Israel y Vietnam.
Un caso que llama la atención es el de la empresa Curtiembre Arlei S.A., radicada en Salta, que eligió al Depósito Fiscal Posadas para despachar su producción de cuero. Esta decisión confirma el potencial de la terminal misionera para atraer operadores de otras provincias del Norte Grande, consolidándose como un hub logístico regional.
La versatilidad de la infraestructura también quedó demostrada con la empresa local Plastimi, que realizó la primera importación aérea nacionalizada en el depósito, probando su adaptabilidad para operar con cargas fluviales, terrestres y aéreas.
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Impacto concreto: más competitividad y proyección global

Los especialistas del sector coinciden en que el beneficio es multiplicador. Cada día y cada dólar ahorrado en flete se transforma en mayor competitividad en el mercado global. Se estima que la reducción de costos logísticos puede alcanzar hasta un 30% en algunos rubros, un margen que para muchas pymes puede ser la diferencia entre exportar o no.
Para Misiones, un territorio históricamente relegado en materia de conectividad logística, este depósito significa un salto cualitativo. Deja de ser solo un productor de materias primas y comienza a jugar en las grandes ligas del comercio internacional con una herramienta concreta que acorta distancias y abre un abanico de oportunidades. La economía misionera, potenciada desde su propio puerto, encuentra una nueva vía para conectarse con el mundo.
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