En la habitual columna sobre temas de Discapacidad de los jueves conducida por Macaya Joaquín para Radio Up, se dialogó acerca de la inclusión a través del deporte que gana terreno en Misiones, de la mano de la Asociación Yacaré, una institución que en los últimos meses dio un paso clave al incorporar el básquet adaptado como nueva disciplina. Su presidente, Nahuel Grillo, destacó el impacto social del proyecto, el crecimiento sostenido de la organización y los desafíos económicos que enfrentan para consolidar la propuesta.
De un sueño compartido a una institución en expansión
El origen de Yacaré se remonta a un grupo de jóvenes que, hace más de dos décadas, soñaban con crear un club propio mientras practicaban fútbol de salón. Aquella idea, que en su momento parecía lejana, se transformó con el tiempo en una estructura organizada que hoy cuenta con múltiples equipos, categorías formativas y una base sólida de socios.
La asociación registra actualmente más de 130 socios activos, entre deportistas y colaboradores, y administra nueve equipos en distintas categorías. Además, desarrolla campus deportivos tanto en verano como en invierno, donde participan entre 60 y 70 chicos, incorporando incluso acompañamiento profesional como psicología deportiva.
Este crecimiento sostenido refleja no solo una expansión institucional, sino también una creciente demanda social por espacios deportivos accesibles e inclusivos.
El salto al básquet adaptado: inclusión real y acceso gratuito
Uno de los hitos recientes más importantes fue la incorporación del básquet adaptado, una disciplina destinada a personas con discapacidad motriz que comenzó a desarrollarse formalmente el 3 de marzo de este año.
El proyecto surgió a partir de la inquietud de familias y de la experiencia personal del propio presidente de la asociación, quien convive con la discapacidad dentro de su entorno familiar. Este factor fue determinante para impulsar una iniciativa que busca generar oportunidades concretas donde muchas veces no existen.
El espacio funciona como una escuela de iniciación deportiva, con entrenamientos dos veces por semana y acceso totalmente gratuito, sin restricciones de edad. Actualmente participan seis jóvenes, aunque la expectativa es ampliar la convocatoria en los próximos meses.
El rol del entrenamiento y la proyección deportiva
El desarrollo técnico del básquet adaptado está a cargo del profesor Carlos Castro, referente con amplia trayectoria en la disciplina. Su experiencia ha sido clave para garantizar un entrenamiento de calidad y con proyección.
De hecho, algunos jugadores formados bajo su tutela ya compiten en niveles semiprofesionales e incluso tienen aspiraciones internacionales. Tal es el caso de Patricio Núñez, quien actualmente entrena en Santa Fe y forma parte del radar de la selección argentina, con posibilidades de desarrollo en el exterior.
Este antecedente posiciona al proyecto de Yacaré no solo como un espacio recreativo, sino también como una plataforma potencial para el alto rendimiento.
Impacto emocional: el valor invisible del deporte
Más allá de lo estrictamente deportivo, uno de los aspectos más destacados del proyecto es su impacto emocional. El primer entrenamiento de básquet adaptado dejó en evidencia la dimensión humana de la iniciativa: jugadores, familias, entrenadores y dirigentes compartieron un momento de fuerte carga emotiva.
La contención, la posibilidad de participar y el sentido de pertenencia generan un efecto transformador en los participantes, consolidando al deporte como una herramienta clave para la inclusión social.
Incluso casos como el de una joven que viaja desde Apóstoles para entrenar —con apoyo municipal— reflejan el compromiso de las familias y la necesidad de estos espacios en la región.
El principal obstáculo: el alto costo del equipamiento
A pesar del crecimiento, el desarrollo del básquet adaptado enfrenta una limitación estructural: el acceso a sillas deportivas especializadas. Estos equipos, fundamentales para la práctica, tienen costos extremadamente elevados, alcanzando valores de entre 35 y 40 millones de pesos por unidad.
Actualmente, Yacaré trabaja con sillas prestadas a través del municipio y en articulación con otras organizaciones. Sin embargo, la falta de equipamiento propio restringe la posibilidad de ampliar la cantidad de participantes y de desarrollar nuevas actividades fuera del espacio actual de entrenamiento.
Financiamiento comunitario y transparencia institucional
Frente a este escenario, la asociación impulsa distintas estrategias de financiamiento basadas en la participación comunitaria. Entre ellas, se destacan eventos solidarios, como la organización de ventas de comida, cuyos ingresos se destinan exclusivamente al desarrollo del básquet adaptado.
Desde la institución remarcan con énfasis que todas las actividades son sin fines de lucro y que los fondos son administrados de manera transparente, incluso con responsables designados específicamente para cada área.
Además, Yacaré implementa un modelo de sostenibilidad a través de una red de beneficios para socios, articulando con comercios locales que ofrecen descuentos, lo que permite fortalecer la base institucional sin depender exclusivamente de aportes económicos directos.
Nuevos horizontes: el desafío del pádel adaptado
El crecimiento de Yacaré abre la puerta a nuevas iniciativas. Entre ellas, se destaca el proyecto de incorporar pádel adaptado, una disciplina prácticamente inexistente en Misiones.
La propuesta surge a partir del interés de un complejo deportivo que ofreció sus instalaciones y capacitación para desarrollar la actividad. De concretarse, la asociación podría posicionarse como pionera en la provincia en esta modalidad.
No obstante, nuevamente el principal desafío radica en la disponibilidad de equipamiento, especialmente en lo que respecta a la movilidad de las sillas deportivas.
El deporte como motor de inclusión social
En su dimensión más profunda, el trabajo de Yacaré trasciende lo deportivo. La institución se consolida como un espacio de integración, donde los participantes no solo desarrollan habilidades físicas, sino también vínculos sociales, autoestima y autonomía.
La experiencia cotidiana demuestra que el deporte adaptado permite romper estigmas y redefinir los límites, tanto individuales como colectivos. En palabras de sus impulsores, se trata de generar oportunidades y demostrar que las barreras muchas veces no están en las capacidades, sino en las condiciones de acceso.
Una institución sin sede propia, pero con proyección
A pesar de no contar aún con un espacio físico propio, Yacaré desarrolla sus actividades en distintos puntos de la ciudad, alquilando canchas o utilizando espacios públicos. Esta situación representa otro desafío a resolver en el mediano plazo.
Sin embargo, lejos de frenar su crecimiento, la falta de infraestructura ha sido compensada por el compromiso de sus integrantes y el acompañamiento de la comunidad.



//





