Un Boeing 767-300 de la empresa Omni Air International aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza pasadas las 3:17 de la madrugada de este jueves, tras un largo periplo desde Estados Unidos. A bordo, los primeros diez argentinos deportados por la administración del presidente Donald Trump, en un operativo que marca el inicio de un nuevo y más estricto capítulo en la política migratoria norteamericana.

El vuelo OAE 3642, contratado específicamente por el gobierno de los Estados Unidos para este fin, ingresó por la terminal privada del aeropuerto de Ezeiza. Allí, los deportados se reencontraron con sus familiares minutos después de descender, en un operativo coordinado por la Cancillería argentina para garantizar un desembarco ordenado y seguro. Cabe destacar que, según la información oficial, cinco de los repatriados no poseen antecedentes penales.
El itinerario del vuelo refleja la escala del operativo de deportación. La aeronave partió desde Fort Worth, Texas, e hizo escalas en Alexandria (Louisiana), Bogotá (Colombia) y Belo Horizonte (Brasil) para deportar a ciudadanos de otras nacionalidades antes de arribar a la Argentina.
Un operativo discreto y un vínculo delicado

A diferencia de lo que podría esperarse de un evento de esta naturaleza, el arribo se desarrolló con total discreción. La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) confirmó que no se desplegó ningún operativo de seguridad adicional.
Esta discreción no es casual. El gobierno del presidente Javier Milei evita cuidadosamente cualquier tipo de reclamo público que pueda tensar la relación con la administración Trump.
El silencio estratégico se explica por una negociación de alto stakes: el ingreso de Argentina al Programa de Exención de Visados (Visa Waiver Program). Cualquier fricción pública podría poner en riesgo este objetivo prioritario para la diplomacia argentina.
Leé también: Docentes universitarios convocan a un paro nacional tras el veto de Milei a la ley de financiamiento
Contexto complejo y advertencias claras

El panorama en Washington añade más capas de complejidad. Disputas internas en el gobierno de EE.UU. podrían impactar negativamente en los acuerdos migratorios bilaterales.
Mientras tanto, el flujo de deportaciones continúa su curso, acompañado de una campaña mediática sin precedentes dirigida a los argentinos que residen de manera irregular en Estados Unidos. Avisos pagos por el propio gobierno norteamericano son contundentes en su mensaje: regularizar la situación o enfrentar la repatriación.
El embajador Oxenford minimizó el número de afectados, calificándolo de “mínimo”. No obstante, la llegada de este primer vuelo especial funciona como una advertencia tangible: la política de mano dura en materia migratoria ya comenzó.
Una adolescente de 14 años se atrincheró con un arma en la escuela Marcelino Blanco de Mendoza ⚠️. Tras más de 5 horas, se entregó sin heridos ♀️.
https://t.co/BRcSBr76y2 pic.twitter.com/DNMTIiko7o— Radio Up 95.5 (@radioup955) September 10, 2025



//



