La crisis del calzado golpea con fuerza en Misiones y deja números que preocupan en Eldorado. Gustavo Melgarejo, delegado de UTICRA (Unión de Trabajadores del Calzado de la República Argentina) en la empresa Dass Eldorado, advirtió que la planta redujo su dotación de casi 500 trabajadores a 280, luego de que “cerca de 200 empleados” se desvincularan durante el último año. En diálogo con Radio Up, describió un escenario de incertidumbre diaria, con producción asegurada solo hasta mediados de año y un factor al que apunta como principal responsable: la apertura de importaciones.
“Recordemos que estábamos cerca de 500 y ahora estamos en 280”, sostuvo Melgarejo, al marcar con crudeza el retroceso del empleo industrial en uno de los sectores más sensibles por su mano de obra intensiva.
Además, contextualizó la situación dentro de una crisis nacional: “El 2025 para lo que es el rubro del calzado y puntualmente la fábrica DAS fue un año muy difícil, donde el año pasado se han perdido 10.000 afiliados en el país”.

Cuántos trabajadores quedaron en Dass Eldorado: “Estábamos cerca de 500 y ahora estamos en 280”
El dato central de las declaraciones de Melgarejo es el recorte del plantel en la fábrica local. Según explicó, Eldorado tuvo un impacto directo en un año de ajuste: “Dentro de eso en Eldorado han sido casi 200 empleados que se han ido. No recuerdo exactamente la cifra, pero han sido cerca de 200”.
Y dejó la fotografía actual del empleo en la planta: “Recordemos que estábamos cerca de 500 y ahora estamos en 280”.
El número no solo refleja la pérdida de puestos laborales, sino también el nuevo esquema productivo con menos personal y una organización basada en pedidos de corta duración.
Producción y pedidos: “Tenemos asegurado hasta junio”
En cuanto al presente operativo de la fábrica, Melgarejo indicó que los 280 trabajadores “mantienen la producción” y que hay previsión concreta de actividad hasta mitad de año. “Los compañeros que están dentro de la empresa mantienen la producción… y los pedidos los tenemos asegurados hasta junio”, dijo.
Sin embargo, la tranquilidad es parcial: el delegado dejó claro que el futuro dependerá de la renovación o llegada de nuevas órdenes de fabricación: “Después habría que ver si se renuevan los pedidos, si se consiguen los pedidos para seguir manteniendo la fuente de trabajo”.
Esa frase resume el principal punto de tensión en el actual ciclo productivo: hay trabajo hoy, pero el horizonte es corto y se juega mes a mes.

Incertidumbre en la planta: “El día a día se vuelve inestable, a veces desesperante”
Consultado sobre el clima interno entre los trabajadores, Melgarejo describió una rutina atravesada por la preocupación. El recambio turístico o la estacionalidad no existen en la industria: lo que manda es si hay pedidos o no.
“La incertidumbre… el día a día se vuelve inestable, a veces desesperante. Más aún llegando las fechas”. Y agregó el factor disparador: “Si no aparecen pedidos, ahí es donde arranca la desesperación, incertidumbre y demás”.
En su análisis, esto no es exclusivo de Dass, sino un fenómeno extendido: “Es lo que está pasando en algo generalizado en todo el país dentro del rubro y dentro de lo que es industria”.
¿Puede haber más despidos antes de junio? “Queremos creer que no”
En un tramo clave de la entrevista, Melgarejo llevó tranquilidad relativa respecto al corto plazo, aunque subrayó que el problema real está después de junio. “No, no. La producción está asegurada hasta esa fecha, así que creemos o queremos creer que despidos antes de eso no va a haber”, aseguró Melgarejo a Radio Up.
Pero enseguida planteó la otra cara del escenario: “El tema sería ese lapso, ese tiempo como para seguir consiguiendo pedidos”. En otras palabras: el empleo está atado al calendario de pedidos, y el principal desafío del gremio y de la planta es lograr continuidad para sostener la dotación actual.

Cambió la forma de producir: de planificación anual a pedidos trimestrales
Uno de los puntos más relevantes de sus declaraciones fue la explicación sobre el cambio de lógica industrial que atraviesa la empresa. Según Melgarejo, la metodología actual difiere por completo de años anteriores: “En años anteriores, cuando la producción era más masiva y había más regulaciones a las importaciones, la producción se iba planificando anualmente”.
Y describió el nuevo esquema: “Ahora ha bajado eso a trimestre, a cada 3 meses o cada 6 meses”. Ese cambio introduce un elemento permanente de tensión: el trabajador no puede proyectar estabilidad a largo plazo, porque el ciclo se define por ventanas cortas y variables.
Importaciones: “Juegan a terminar la industria”
Melgarejo fue contundente al señalar qué factor considera determinante detrás de la crisis del empleo industrial en calzado: “La apertura de importaciones lo que está haciendo es… lo que juega es a terminar la industria. Todo lo que sea industria es lo que se juega a terminar al abrir las importaciones”.
En ese sentido, remarcó la dificultad para competir con productos fabricados bajo condiciones laborales degradadas: “Vienen de países donde el trabajo es esclavo, donde los trabajadores ganan dos mangos, no tienen ningún derecho ni nada de eso”.
La comparación busca reforzar una idea que el gremio repite como argumento central: competir solo por precio, con mercados sin protección, lleva a pérdida de empleo local.

El ejemplo que enciende el debate: “Importa 12 millones de pares y a Dass le llegó 1 millón”
En otro tramo fuerte, Melgarejo colocó un ejemplo concreto para dimensionar la magnitud del problema. Indicó: “Una de las marcas que produce dentro de Dass el año pasado importó 12 millones de pares”.
Y contrastó: “El pedido… no llegó. En Dass nos llegó a 1 millón”. Luego lanzó la frase que resume su posición: “Imagínense si esa marca hubiera pedido simplemente 1 millón de pares a Dass: Dass hubiera tenido que tomar gente”.
E inmediatamente conectó ese ejemplo con el reclamo de UTICRA: “Nosotros hacemos siempre hincapié en lo que es la regulación de las importaciones”.
Reforma laboral: “Ataca directamente el derecho a los trabajadores”
Hacia el final de la entrevista, Melgarejo amplió la discusión y advirtió sobre lo que considera otra amenaza: la flexibilización laboral. “Son dos puntos clave que hoy tenemos que tener en agenda… la pérdida de trabajo y la flexibilización laboral”, expresó el delegado de UTICRA.
Sobre la reforma, enumeró puntos que, según su visión, deterioran derechos: “Eliminarían las multas para los despidos”; “Sería más flexible despedir”; y “Sacarían parte de lo que cobran los trabajadores al momento de ser indemnizados, en vacaciones, aguinaldo y demás”
Y además alertó sobre el debilitamiento sindical: “Pretenden eliminar… o que cada empresa consiga un salario por empresa, acuerdo entre trabajador y empresa. Eso no existe, eso no es real”.
En ese marco explicó un punto doctrinario del sindicalismo clásico: “Siempre lo que salga en paritarias es un piso, nunca un techo”. Y sumó un aspecto específico de Eldorado: “Nosotros en Eldorado tenemos un 30% por encima… ese 30% lo conseguimos en el 2015… y va a quedar por siempre por encima de lo que sale a nivel nacional”.

Críticas sin filtro a patronales: “Son unos sinvergüenzas, unos chantas”
Melgarejo también descargó con dureza contra sectores patronales, a los que acusó de no cumplir escalas salariales y de impulsar reformas para debilitar a los trabajadores. “Acá la sinvergüencía es de la patronal, son unos sinvergüenzas, son unos chantas y esos son los que más quieren que salga la reforma laboral y este tipo de situaciones”, setenció.
Y reforzó su argumento: si una empresa tiene margen, puede mejorar salarios. “Si para California es un impedimento el salario de los trabajadores y quiere dar los aumentos, lo puede hacer… es así de simple”, graficó.
Empleo, pedidos y un invierno de tensión para el calzado
La entrevista con Radio Up, Gustavo Melgarejo dejó un diagnóstico sin maquillaje: Dass Eldorado pasó de casi 500 trabajadores a 280, con pedidos asegurados hasta junio y un escenario posterior que abre un interrogante sobre el mantenimiento de la fuente laboral.
Entre la apertura de importaciones, la caída de demanda industrial y los cambios en la modalidad de producción —de anual a trimestral—, el gremio describe un escenario donde el empleo se sostiene por ventanas cortas. Y mientras la maquinaria sigue, la pregunta no es solo cuántos pares se producen hoy, sino qué pasará cuando se termine el pedido vigente.



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