La irrupción de Cristina Kirchner en la carrera electoral agitó el clima político y desató una fuerte reacción en los mercados financieros. El índice S&P Merval se desplomó un 4,4% este miércoles, y los ADR argentinos que cotizan en Wall Street perdieron hasta 7,3%, con fuerte impacto en bancos y empresas energéticas. A eso se sumaron señales fiscales negativas desde el Congreso y la incertidumbre por el acuerdo con el FMI.
"Para mí, es por Cristina", afirma sin rodeos Martín Genero, de Clave Bursátil. “Los inversores, sobre todo los de afuera, siempre se hacen la misma pregunta. Se les habla de Vaca Muerta, el litio, la minería... pero ellos preguntan: ‘¿Puede volver Cristina?’”.
Con el anuncio de su candidatura, aunque sea a un cargo menor, muchos en el mercado leyeron que la expresidenta no se retiró. “Cristina no se fue, se puso los botines y entró de nuevo a la cancha”, grafica Genero. “Esto puede ser solo el primer pase. Lo que el mercado lee es intención de poder a futuro”.
El impacto fue inmediato: el panel líder registró caídas de hasta 9,6%, y los papeles financieros lideraron las bajas. Según el analista Gustavo Ber, la debilidad de los bancos también arrastró al resto, en un contexto ya frágil por los balances negativos de la semana pasada.
Pero no fue el único factor. Desde Delphos Investment señalaron que los inversores también observaron con preocupación el avance opositor en Diputados, donde se logró quorum para debatir una ley de gasto público. "La oposición razona mezquinamente que sin ancla fiscal el plan puede tambalear", advirtieron. El riesgo, según su análisis, es claro: si cae el equilibrio fiscal, se acelera el dólar, repunta la inflación y se erosiona el respaldo social a Javier Milei.
Tomás Ambrosetti, de Guardian Capital, sumó un tercer elemento a la ecuación: la postergación de la revisión de metas con el Fondo Monetario Internacional. “La demora hasta julio genera incertidumbre sobre si el Gobierno podrá cumplir los compromisos de acumulación de reservas en el Banco Central (BCRA)”, señaló.
En este contexto cargado de ruido político y financiero, Adrián Moreno aporta una mirada más técnica: “El Merval venía de subir 12% en mayo, así que también es lógico que haya toma de ganancias. Pero claramente los inversores están mirando con lupa cada movimiento político, y más si viene con el apellido Kirchner”.
Así, la jornada bursátil dejó un mensaje claro: la economía y la política en Argentina siguen siendo vasos comunicantes, y cualquier señal —por más sutil que parezca— puede hacer tambalear el frágil equilibrio del mercado.



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