La crisis de la yerba mate sumó un nuevo y delicado capítulo. En las últimas horas se conoció que la cooperativa La Hoja acumula cheques rechazados por más de $1.200 millones, una cifra que expone el quiebre de la cadena de pagos y enciende las alarmas en todo el sector productivo de Misiones.
Detrás del número aparecen productores que no cobran, cooperativas más pequeñas asfixiadas financieramente y un sistema que comienza a mostrar señales de colapso y la situación no se limita a La Hoja.
La Cooperativa Km. 16 también vio afectada su operatoria tras la interrupción de pagos. “La bomba explotó hace 60 días con los primeros cheques rebotados de la yerba canchada que le vendimos al molino La Hoja. Eso hizo que rebotaran nuestros cheques”, aseguran desde la entidad.

Los datos oficiales refuerzan la gravedad del escenario. Según la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina, Km. 16 registra 489 cheques rechazados por un total de $628 millones. En el caso de La Hoja, el panorama es aún más crítico: 398 cheques rechazados que suman $1.202 millones, sin contar las deudas bancarias, que elevan el pasivo a niveles considerados insostenibles.
La situación actual se inscribe en un contexto más amplio. Desde que el Gobierno nacional avanza con una desregulación casi total del sector, la actividad yerbatera atraviesa un período de fuerte inestabilidad. El DNU 70/2023 le quita al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) la facultad de intervenir en la fijación de precios, un rol que durante años funcionó como mecanismo de equilibrio —con límites y tensiones— entre productores e industria.
Sin esa mediación, el precio de la hoja verde queda prácticamente en manos de los molinos, en muchos casos por debajo de los costos de producción y con plazos de pago que se estiran a 90 o incluso 120 días. Para el pequeño productor, eso no representa una variable financiera: implica directamente no poder salir a cosechar.

Los colonos misioneros lo advierten desde el inicio. Sin precio y sin plazos razonables, el sistema no cierra. Y no cierra en una actividad estructural, donde el yerbal no puede reconvertirse como un cultivo anual.
Primero aparecen las asambleas tensas, luego las protestas y los cortes de ruta. Ahora, la crisis sube un escalón y golpea de lleno a las cooperativas, un actor central en la estructura productiva misionera. Para muchos productores, las cooperativas son la única herramienta de defensa frente a los vaivenes del mercado. Cuando una de ellas entra en crisis, el impacto se multiplica.
La primera señal de alerta fuerte surgió semanas atrás en Andresito, donde la cooperativa homónima comunicó a sus socios la cesación de pagos en medio del deterioro general del sector. Con consumo interno en baja, importaciones desde Brasil y Paraguay y un mercado planchado, el escenario ya es complejo. Ahora se suman Km. 16 y La Hoja, esta última con un peso específico tal que el problema deja de ser puntual.
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El efecto dominó continúa. Parte de la deuda corresponde a cooperativas más pequeñas que entregan yerba canchada o verde y que, al no cobrar, quedan sin margen para cumplir con sus propios compromisos. En el caso de Km. 16, se trata de una cooperativa con 20 años de trayectoria, integrada por 20 socios, que compra yerba a terceros productores. En total, unas 110 familias dependen de su operatoria, y alrededor de 50 aún no cobran.
Cada año, la cooperativa adquiere unos 8 millones de kilos de hoja verde, que tras el secado se convierten en 3 millones de kilos de yerba. Solo entre el 10% y el 15% se destina a marca propia; el resto se envía a molinos para su estacionamiento, entre ellos La Hoja.
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— Radio Up 95.5 (@radioup955) December 23, 2025



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