El sacerdote Miguel Pancho Velo, integrante de la mesa ecuménica, planteó que la crisis económica está generando un deterioro profundo en la salud mental de los sectores populares. Según explicó, en los barrios predomina “la convivencia con la incertidumbre cotidiana”, una sensación que se traduce en temores permanentes: “No sé si mañana me echan, no sé si me alcanza, no sé si puedo llevar a mi hijo al hospital”. Para él, ese clima produce un “desgaste social enorme” que atraviesa a familias enteras.
Velo sostuvo en Argentina Divina Comedia por Radio Up que esta incertidumbre se agrava por el avance de las adicciones, que lo definió como “un monstruo grande que pisa fuerte”. Señaló que ya no se trata de un fenómeno concentrado en los grandes centros urbanos, sino de un problema que golpea también a las provincias. “Cuando la adicción empieza a mover territorios, se multiplican la violencia, la estigmatización y la fractura de los códigos de convivencia”, afirmó.
El sacerdote describió que en muchas comunidades se observa un cambio radical en los modos de habitar el espacio público. “Antes decíamos ‘vamos a jugar a la calle’; ahora es ‘hay que sacar a los pibes de la calle’”, reflexionó. Sin embargo, destacó que todavía persisten redes solidarias que sostienen la vida cotidiana: “Los grupos de WhatsApp no son solo para organizar el fútbol o los padres de la escuela; también sirven para avisar si a una vecina le falta un medicamento”.

La "falta de audacia" y el rol de la Iglesia
El sacerdote insistió en que los movimientos sociales ocupan un lugar irremplazable en la defensa de los derechos. “Son quienes le toman el pulso a la realidad día a día”, afirmó. Explicó que, a diferencia de muchos funcionarios, las organizaciones barriales conviven con los problemas concretos: el hambre, la falta de empleo, la violencia y la incertidumbre. “Por eso tienen un rol indiscutible en la construcción democrática”, dijo.
Sobre el rol que ocupa hoy la Iglesia católica, planteó que al hablar de “la Iglesia” suele pensarse solo en la jerarquía, cuando en realidad hay “muchísimos laicos y laicas que están al pie del cañón”. Aun así, reconoció que “quizás falta un poco más de audacia en algunos sectores dirigenciales”, aunque valoró que existan pronunciamientos sobre situaciones que afectan a los sectores más vulnerables: “Quizás faltaría un poco más Monseñor Piña”, ironizó.

En la charla, Velo también analizó el inicio del juicio contra los docentes Mónica Gurina y Leandro Sánchez, suceso que lo trajo a la Tierra Colorada este martes. Contó que la mesa ecuménica llegó a acompañar el proceso tras conocer “una judicialización de reclamos que no sabíamos que existía”. Aseguró que el caso abrió una discusión más amplia sobre el rol del Poder Judicial y su vínculo con los conflictos sociales.
“La justicia, en muchos casos, actúa como un sistema de normalización funcional a los capitales”, sostuvo. Para él, esa dinámica se vio reflejada en la audiencia de hoy, cuando los docentes acusados de desobediencia judicial y entorpecimiento de los medios de transporte por reclamar buscaban explicar “las condiciones de las escuelas, las familias y los pibes”. Según Velo, esa distancia entre quienes deciden y quienes viven la realidad cotidiana “es cada vez más profunda”.
Una reforma laboral regresiva, en la mira de Velo
Velo también analizó el escenario político nacional y las reformas que el Gobierno impulsa para los próximos meses. Fue enfático al describirlas: “No son avances, son retrocesos. Echar atrás conquistas nunca es un proyecto de país”. A su entender, las iniciativas laborales, previsionales y fiscales “son regresivas y desarman derechos que costaron décadas”.
Aun así, el sacerdote valoró que “la esperanza viene de abajo”. Recordó que Jesús se rodeaba de “los marginales, los que nadie valoraba” y que allí encontraba la vitalidad para transformar la realidad. “Creo en los movimientos sociales, creo en la organización popular y me parece que ahí va a aparecer el espíritu nuevo”, dijo. Para él, ese será el punto de partida para construir un horizonte compartido en tiempos de crisis.
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