Según explicó su presidente, Enrique Bongers, en diálogo con Radio Up, la crisis se origina en la falta de mercado interno y externo, el alto costo logístico, la carga impositiva nacional y provincial, las tasas de interés elevadas y los plazos de pago extendidos que asfixian a las micropymes y pymes del sector.
Actualmente, tres aserraderos están paralizados: Uno detuvo su actividad de forma definitiva y está a la venta, otro no recibe pedidos y permanece totalmente parado; el tercero, en 9 de Julio, no logró arrancar la producción este año por el contexto económico.
A esta situación se suman casos recientes como el de Industria Iberia en Montecarlo, que decidió suspender por 30 días su producción, y el de la semana pasada en Peticual. En el caso de Iberia, 12 trabajadores quedaron en incertidumbre laboral.

“Parar” es la última opción para un industrial
Bongers remarcó que la palabra “parar” es casi un tabú para los pequeños industriales: “El industrial siempre trata de sostener la producción y las fuentes laborales. Cuando se toma la decisión de parar 30 días es porque la situación viene crítica hace mucho. Después es más difícil arrancar”.
Explicó que, en el caso de la empresa de Montecarlo, la decisión refleja meses de problemas acumulados y que, para el pequeño aserradero que no posee forestaciones propias, la situación es aún más complicada, ya que debe comprar el rollo, procesarlo y venderlo en un mercado que paga a 60, 90 o hasta 120 días.
En ese contexto, vender con cheques a largo plazo obliga a descontarlos en cooperativas eléctricas para pagar energía, con intereses del 10%, lo que agrava el déficit de liquidez.
Factores que agravan la crisis
Entre las causas, Bongers enumeró la caída de la obra pública nacional, que redujo el consumo de madera en el mercado interno, la disminución de la obra privada, con un nivel “incipiente” de actividad, pedidos de exportación que no llegan y baja demanda internacional, altos costos energéticos y de insumos, carga impositiva elevada que resta competitividad global, logística cara que dificulta exportar y tasas de interés altas que impiden financiar producción o transporte.
“Antes el problema era de precios y costos; ahora también es la falta de pedidos”, subrayó.

Expectativas moderadas por cambios arancelarios
A nivel internacional, Estados Unidos analiza aplicar nuevos aranceles a Brasil para ciertos productos madereros como molduras y compensados. Esto podría generar un repunte temporal para Misiones, mientras el país vecino ajusta sus condiciones de exportación.
Incluso hubo consultas de empresas brasileñas para fabricar en Argentina y así sortear eventuales restricciones. Sin embargo, Bongers advirtió: “Es todo futurología. Hoy la situación no cambió, aunque podría venir un veranito de unos meses si logramos aprovecharlo”.
Advertencia a las autoridades
En junio, AMAYADAP presentó un listado de medidas al gobierno provincial —incluyendo propuestas para reactivar la exportación y bajar costos—, pero hasta ahora no se aplicó ningún paliativo.
“Todos los meses algún industrial nos comenta que desafectó personal. La caída es constante”, afirmó Bongers.
El dirigente recordó que, además de los tres aserraderos paralizados, el resto de las empresas de la cámara están operando con personal reducido, algunas únicamente para cumplir con compromisos mínimos.
Mientras tanto, los industriales aguardan un posible alivio temporal gracias a cambios arancelarios internacionales, conscientes de que la sostenibilidad y salida de la crisis del sector dependerá de respuestas concretas por parte de autoridades provinciales y nacionales. La prioridad inmediata sigue siendo proteger las fuentes de trabajo, mantener la producción y encontrar mercados que permitan que la foresto-industria misionera sobreviva y crezca en un contexto tan desafiante.
Según el INDEC, la suba de precios fue de 1,9% en julio: cómo le fue al NEA https://t.co/qO56O16zr3
— Radio Up 95.5 (@radioup955) August 13, 2025



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