La ciudad de Eldorado atraviesa una crisis hídrica sostenida que afecta a gran parte de su población. Así lo confirma un relevamiento realizado por la Fundación Ma’era, que abarcó 83 barrios y recogió el testimonio de 266 vecinos, con el objetivo de visibilizar la frecuencia, duración e impacto de los cortes de agua potable.
El dato más contundente del informe señala que 9 de cada 10 vecinos (91,7%) sufrieron interrupciones del servicio durante el último año. En muchos casos, los cortes se repiten más de seis veces al mes, lo que equivale a al menos una interrupción semanal, e incluso más frecuente en determinados sectores.

La situación se agrava por la duración de los cortes: casi la mitad de los usuarios reportó haber estado dos días o más sin agua, superando ampliamente la capacidad de almacenamiento doméstico. Esta realidad se vuelve crítica en una provincia con altas temperaturas estivales, donde el acceso al agua resulta esencial.
Desde la Fundación explicaron que el relevamiento surgió luego de un reclamo previo por la falta de respuestas ante los cortes. “No es una percepción aislada, sino una situación estructural que afecta a toda la comunidad”, sostuvo Mirta Caballero, referente de la organización.
El informe también evidencia una fuerte falla en la comunicación oficial. Más del 90% de los encuestados afirma no recibir información sobre los cortes, y casi un 30% asegura que nunca recibe avisos previos. A esto se suma que, aunque el 60% de los usuarios realizó reclamos, solo el 17% obtuvo respuestas satisfactorias.
En términos sociales, el impacto es profundo. La mayoría de los encuestados pertenece a grupos familiares, y el relevamiento identificó que más de 180 niños viven en hogares afectados. Además, en uno de cada seis hogares hay personas con enfermedades crónicas, cuya salud depende del acceso continuo al agua.
Las consecuencias también se reflejan en la vida cotidiana: más del 85% de los usuarios ve afectada su higiene básica, mientras que un 63% reconoce un impacto emocional por la situación. “No es solo un problema técnico, sino una cuestión de salud pública”, remarcaron desde la Fundación.
El aspecto económico agrava aún más el escenario. El 74% de los hogares debe realizar gastos adicionales, principalmente en la compra de bidones de agua. A la vez, crece la percepción de injusticia: el 83% considera que paga tarifas más altas de lo que corresponde, incluso en períodos sin servicio.

Aunque cerca del 75% de las viviendas cuenta con tanque de reserva, su capacidad resulta insuficiente frente a cortes prolongados. Además, uno de cada cuatro hogares no tiene ninguna forma de almacenamiento, quedando completamente expuesto ante cada interrupción.
El relevamiento concluye que la crisis del agua en Eldorado dejó de ser un problema puntual para convertirse en una emergencia social estructural, que requiere respuestas urgentes, planificación en infraestructura y políticas públicas sostenidas en el tiempo.
Desde la Fundación Ma’era adelantaron que continuarán impulsando acciones institucionales para que el informe sea tratado por las autoridades y se avance en soluciones concretas que garanticen el acceso al agua como un derecho básico.



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