Investigadores del CONICET y otros organismos científicos participaron de una jornada nacional de lucha para visibilizar la crisis que atraviesa el sector. Marina Stein, investigadora del CONICET, advirtió en Radio Up: “este gobierno desprecia el conocimiento que puede garantizar una mejor calidad de vida”.
En diálogo con el programa Realidad Mixta, brindó un panorama alarmante sobre el estado del sistema científico argentino. La entrevista se dio tras la jornada nacional de lucha realizada en múltiples centros de investigación del país, con epicentro en el Polo Científico de la Ciudad de Buenos Aires.
“Fue una jornada muy importante que pretende denunciar el desguace de nuestro sistema científico y tecnológico”, afirmó Stein. La convocatoria reunió a investigadores, becarios, personal de apoyo y administrativos, quienes manifestaron el profundo malestar por la falta de políticas públicas que garanticen continuidad y dignidad laboral en el sector.

La investigadora señaló que el problema trasciende al CONICET e involucra a organismos clave como el INTA, el INTI, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la CONAE, todos afectados por despidos, paralización de proyectos y licuación salarial.
“Hay 800 investigadores que terminaron su posdoctorado, fueron evaluados positivamente y aún no ingresaron al CONICET. Algunos ya se fueron del país”, expresó Stein, comparando la situación con la fuga de cerebros de los años noventa.
La situación se agrava con la parálisis de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, organismo encargado de canalizar fondos de cooperación internacional, como los del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), esenciales para la compra de insumos, equipamiento e incluso el pago de becas.
“Este gobierno ha decidido paralizar la entrega de fondos que ya estaban aprobados. Las investigaciones están frenadas. Muchos becarios trabajan sin percibir su salario”, denunció.

Stein también enfatizó el rol estratégico del CONICET y su impacto concreto en la vida cotidiana: “la vacuna contra el COVID fue desarrollada por el CONICET y la Universidad de San Martín. La ciencia argentina ha generado desarrollos fundamentales para la industria, el agro, la salud y la soberanía tecnológica”.
Para la investigadora, la orientación del gobierno apunta a una privatización del sistema científico, deslegitimando el rol del Estado como motor del conocimiento: “la mayoría de las investigaciones de largo plazo no interesan al sector privado porque no tienen rédito inmediato. Pero son clave para el futuro del país”.
Finalmente, Stein advirtió sobre el impacto humano de los recortes: trabajadores con décadas de antigüedad fueron despedidos, y muchos institutos quedaron sin personal administrativo, obligando a investigadores a asumir tareas ajenas a su formación. “Estamos perdiendo no solo recursos, sino también tiempo, talento y posibilidades de desarrollo. Esto no es un ajuste, es un retroceso”.



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