Nicolás Lavagnino, director del Grupo de Estudios EPC del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI), alertó en Radio UP sobre el vaciamiento del sistema científico argentino. Desde diciembre de 2023, el sector perdió más de 4.000 empleos, y la fuga de investigadores crece a un ritmo preocupante.
Lavagnino explicó que la crisis afecta tanto a los científicos activos como a la formación de nuevos profesionales. “Muchos están emigrando y otros, directamente, salen de la actividad. Algunos ya trabajan como repartidores o en el comercio”, señaló.

Las becas para investigadores están congeladas o no se renuevan, lo que compromete la renovación generacional. Organismos clave como CONICET, INTA, INTI y CNEA sufren una caída significativa en su planta de trabajadores.
En 16 meses, CONICET perdió 1.500 puestos de trabajo. El Ministerio de Ciencia y la Agencia I+D+i redujeron su personal en un 40%. Además, las jubilaciones no reemplazadas y contratos precarios no renovados agravan la situación.
Lavagnino destacó que el problema no es solo salarial. “Un científico necesita equipo, becarios, insumos, viáticos, trabajo de campo y equipamiento. Sin eso, no hay ciencia posible”, afirmó. Las universidades enfrentan dificultades para procesar subsidios por falta de personal.
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El presupuesto para ciencia cayó abruptamente en 2024 y 2025, tras años de crecimiento y recuperación. Entre 2003 y 2015 hubo un aumento sostenido, luego una caída entre 2016 y 2019, y una breve recuperación hasta 2023.
Entre el 60% y 70% de la producción científica argentina depende del sector público. La desarticulación actual amenaza con dejar secuelas duraderas en el sistema científico nacional, advirtió Lavagnino.
Escuchá la entrevista completa:
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