La reapertura del comedor universitario en el inicio del ciclo lectivo 2026 marca una decisión institucional atravesada por el contexto económico actual: sostener antes que expandir. En esta primera etapa, el servicio estará operativo exclusivamente en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales UNaM, que será la única unidad académica con funcionamiento confirmado mientras el resto de las facultades continúa evaluando posibilidades financieras y logísticas.
Así lo confirmó Alexis Janssen, secretario de Asuntos Estudiantiles, en declaraciones a Radio Up, donde explicó que el escenario económico obliga a priorizar servicios considerados estratégicos dentro de las políticas de bienestar estudiantil.
Humanidades, el único comedor confirmado en el arranque del ciclo 2026
La decisión responde a un criterio de sostenimiento del sistema de becas indirectas, donde el acceso a la alimentación cumple un rol central en la permanencia universitaria. Humanidades, que históricamente concentró uno de los mayores volúmenes de beneficiarios, logró garantizar el funcionamiento en el inicio del calendario académico.
En ese sentido, Janssen remarcó el esfuerzo institucional detrás de la reapertura.
“El decano con todo su equipo está haciendo un gran esfuerzo para sostener el servicio de comedor, entendiendo que es una de las principales becas que tiene la facultad y la universidad y que es muy importante para los estudiantes”, expresó.
Los datos dimensionan el impacto del servicio. Actualmente la facultad registra más de 1100 estudiantes becados, mientras que alrededor de 500 alumnos utilizan diariamente el comedor universitario Néstor Kirchner, consolidándolo como una de las principales herramientas de contención social dentro de la universidad pública.

Modalidad inicial: almuerzo para becarios y expansión sujeta al presupuesto
El esquema previsto establece una implementación progresiva. En esta primera etapa, el servicio estará destinado a estudiantes que ya formaban parte del sistema de becas, mientras continúan abiertas las evaluaciones para nuevos ingresantes.
Sobre la dinámica de funcionamiento, el funcionario fue concreto:
“Por el momento empezamos con el almuerzo y más adelante extenderemos a la cena de lunes a viernes”.
Sin embargo, el principal límite sigue siendo la disponibilidad de recursos. La universidad trabaja con partidas presupuestarias similares a las del año anterior, sin actualización acorde a la inflación.
“Estamos trabajando con un presupuesto muy similar al del año pasado sin tener en cuenta la inflación, lo cual complica un poco, pero se está priorizando el bienestar estudiantil”, explicó.
Este escenario obliga a planificar con cautela cualquier ampliación del servicio, incluso dentro de la misma facultad.
Otras facultades: intención de sostener el servicio, pero sin fechas concretas
Si bien varias facultades históricamente contaron con comedor, el inicio del ciclo 2026 encuentra realidades diferentes. Algunas unidades académicas continúan evaluando costos operativos, infraestructura disponible y posibilidades de financiamiento.
Según explicó Janssen, existe voluntad institucional de sostener los comedores en todas las facultades que lo tuvieron, pero la falta de previsibilidad presupuestaria impide confirmar cronogramas.
Esto posiciona a Humanidades como la única facultad con servicio activo en el arranque del año académico, lo que refleja el impacto directo del contexto económico sobre las políticas universitarias.
Presupuesto universitario y financiamiento: el factor que define el alcance del bienestar estudiantil
La discusión presupuestaria a nivel nacional sigue abierta y condiciona toda la planificación universitaria. La falta de definiciones sobre el financiamiento 2026 impacta en servicios esenciales como becas, comedores, albergues y programas de acompañamiento académico.
Janssen describió el escenario con claridad:
“No se sabe todavía con qué presupuesto se va a contar este año ni si va a haber incremento. Es una discusión que están dando los rectores con el Gobierno nacional”.
La falta de previsibilidad genera un esquema de administración centrado en garantizar el funcionamiento mínimo de los servicios ya existentes.
Dentro del sistema universitario argentino, el comedor cumple una función que excede lo alimentario. Se vincula directamente con la igualdad de oportunidades, la inclusión educativa y la posibilidad real de sostener trayectorias académicas en contextos económicos adversos.
En ese marco, la decisión de garantizar el servicio en Humanidades se interpreta como una estrategia de contención frente al riesgo de abandono universitario, especialmente en estudiantes con mayor vulnerabilidad socioeconómica.

Escenario 2026: sostener derechos en un contexto económico incierto
El panorama universitario muestra una lógica de administración basada en la priorización de recursos, la optimización del gasto público y el sostenimiento de servicios considerados esenciales.
La síntesis del escenario actual quedó reflejada en una definición directa del propio secretario:
“Hay mucha incertidumbre por el momento”.
En este contexto, el funcionamiento del comedor en Humanidades aparece como una señal de continuidad de las políticas de educación pública, acceso universitario y bienestar estudiantil, aun en un escenario económico restrictivo.
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