El comedor Manitos Limpias, ubicado en el barrio San Onofre de Posadas, enfrenta una crisis de recursos en medio de una creciente demanda, y su responsable, Carina Fernández, advirtió en Radio Up que para muchas familias la comida que allí se sirve es la única del día. El espacio funciona actualmente los miércoles y, en ocasiones, los viernes, con los insumos que les provee el Ministerio de Desarrollo Social, aunque la cantidad de alimentos disminuyó en comparación con años anteriores.
Fernández explicó que reciben carne, verduras, poroto, polenta y arroz del organismo provincial, pero que el incremento de la demanda y la escasez de recursos los obligan a administrar las porciones y, en ocasiones, a dividirlas para alcanzar a todos. "Tenemos 50 familias que nos retiran la comida. Por ahí a veces hay, por ahí a veces no hay, pero los miércoles seguro siempre sale la comida", afirmó la encargada.
La situación económica y la falta de empleo hicieron que cada vez más familias se acerquen al comedor, incluso vecinos de barrios lindantes a San Onofre, y Fernández señaló que la demanda creció especialmente entre adultos mayores y personas que perdieron su trabajo. "Se complicó un poco ahora porque el sábado vino una tormenta muy fuerte de granizo, nos agujereó toda la chapa de cartón y pasó toda el agua. Se nos complicó bastante la situación", relató.
El deterioro del techo del comedor afectó las condiciones de cocina, ya que la humedad y la falta de reparaciones sumaron dificultades a un espacio que ya funciona con recursos limitados. "Hay que tener leña para cocinar, hay que tener el lugar limpio para cocinar. Por eso a veces recurrimos también a la solidaridad de las personas que puedan darnos una mano para poder solucionar el tema del techo", explicó Fernández.
La encargada también se refirió a la falta de comprensión de algunas familias sobre el esfuerzo que implica mantener el comedor en funcionamiento. "La parte difícil es a veces hacer entender a la gente que a veces tenemos para cocinar y a veces no. No solamente es la comida, acá tenemos que tener jabón para lavar la olla, leña, escoba, virulana. Y la gente por ahí no ve el trabajo que hacemos nosotros", sostuvo.
Fernández destacó que siempre están abiertos a recibir donaciones y que cualquier colaboración, por pequeña que sea, resulta valiosa para sostener el espacio. "Siempre le damos nuestro número para que cualquier colaboración, así sea arroz, fideos, aceite, sal, todo nos viene bien, todo nos ayuda un montón. Leche, azúcar, todo nos viene más que bien para poder seguir siempre adelante", afirmó.
El comedor Manitos Limpias no es una excepción, sino un reflejo de lo que ocurre en muchos rincones de la provincia y del país, donde la crisis económica y la falta de empleo empujan a más familias a depender de la ayuda comunitaria. El espacio se sostiene con el esfuerzo de Fernández y la solidaridad de los vecinos, que se convierten en el motor de una red de contención que intenta paliar el hambre.
La historia del comedor Manitos Limpias expone la profundidad de la crisis social en Posadas, donde la falta de recursos y la creciente demanda ponen en jaque a espacios comunitarios que, con esfuerzo y solidaridad, intentan garantizar al menos una comida diaria a las familias más vulnerables.



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