La decisión de cerrar el Hotel Maitei, uno de los establecimientos más emblemáticos de Posadas, generó preocupación entre trabajadores y el sector turístico. El secretario general de UTHGRA Misiones, Antonio "Yiyo" Acosta, confirmó que 22 empleados perderán sus puestos de trabajo, aunque aclaró que la empresa se hará cargo del pago de las indemnizaciones.
Según explicó, 21 trabajadores serán indemnizados en las próximas horas mediante un acuerdo previsto en el artículo 241 de la Ley de Contrato de Trabajo, mientras que el restante deberá esperar la resolución de un accidente laboral que mantiene abierta su situación con la ART.
"Nos sorprendió porque la empresa venía cumpliendo con todas sus obligaciones y de golpe decidió cerrar", sostuvo Acosta.
El dirigente recordó que en oportunidades anteriores, cuando cambió la concesión del hotel, las nuevas empresas absorbieron a todo el personal. En esta ocasión, sin embargo, eso no ocurrirá y los trabajadores quedarán desvinculados.
Un hotel que necesita inversiones
Acosta señaló que el deterioro del establecimiento es evidente y consideró que el cierre podría servir para ejecutar obras antes de una futura concesión.
"Es un hotel muy importante para Posadas, pero necesita mejoras. Está muy dejado, incluso en el ingreso, y creemos que el IPLyC deberá ponerlo en condiciones antes de volver a concesionarlo", afirmó.

Entre las dificultades recientes mencionó que la empresa proveedora del sistema de agua caliente retiró los equipos por falta de continuidad del servicio, lo que obligó a cancelar reservas y derivar huéspedes a otros hoteles.
La crisis también golpea a la hotelería
El titular de UTHGRA sostuvo que la decisión de cerrar el Maitei ocurre en un contexto complejo para toda la actividad.
Explicó que desde hace casi dos años hoteles y restaurantes registran una fuerte caída de la demanda, con menos turistas provenientes de Paraguay y Brasil, una reducción del turismo interno y establecimientos que debieron reducir jornadas laborales o dejar de contratar personal eventual.
"La hotelería y la gastronomía no son actividades de primera necesidad. Cuando la economía se complica, la gente deja de viajar y de salir a comer", explicó.
Además, señaló que la competencia con alojamientos informales también afecta al sector.

"Muchos departamentos ofrecen hospedaje a precios más bajos sin afrontar las mismas obligaciones que tiene un hotel habilitado. Así es muy difícil competir", remarcó.
Incertidumbre sobre el futuro
Por el momento no existe una definición sobre qué ocurrirá con el edificio. Acosta indicó que las autoridades del IPLyC estaban al tanto de la salida de la empresa, aunque todavía no hay precisiones sobre si el organismo administrará el hotel de manera directa o convocará a una nueva concesión.
Mientras tanto, 22 familias quedarán sin su fuente laboral, en un escenario que, según el dirigente, dificulta seriamente la reinserción.
"Hoy conseguir trabajo, sobre todo para personas mayores de 40 años, es muy complicado. Lo que más nos preocupa es que esas familias quedan sin ingresos y no hay muchas posibilidades de reubicación", concluyó.



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