Eduardo Cazenave: “La adolescencia no es dolor, es el proceso de convertirse en adulto”
El filósofo y educador reflexionó sobre la violencia, el rol de la familia y la escuela, y el lugar de los adolescentes en la sociedad actual. Planteó la necesidad de recuperar adultos referentes y poner límites claros.
En medio del debate por la violencia en ámbitos escolares y el comportamiento de los jóvenes, el educador y filósofo Eduardo Cazenaveaportó una mirada profunda sobre la adolescencia, el rol de los adultos y los cambios sociales que atraviesan a las nuevas generaciones.
Lejos de una visión negativa, propuso redefinir el concepto de adolescencia:
“Adolescente no es el que adolece, no es el que sufre. Es el que se está haciendo adulto”, explicó, cuestionando la carga cultural que asocia esta etapa con el conflicto o el dolor.
Adolescentes: entre el cambio y la mirada adulta
Cazenave sostuvo que muchas de las dificultades actuales surgen de la forma en que los adultos interpretan esta etapa.
“Les ponemos presión, prejuicios, y eso termina condicionando su desarrollo”, indicó.
Además, remarcó que cada generación vive una adolescencia distinta:
“Los tiempos cambian. La tarea de los padres es ayudar a sus hijos a entender ese mundo, no compararlo con el que vivimos nosotros”.
El rol clave de los padres
Uno de los ejes centrales de su análisis fue el papel de la familia. Para Cazenave, los adultos deben asumir su lugar sin intentar “igualarse” con los jóvenes.
“Si el adolescente grita, el adulto no tiene que gritar. Tiene que ser referencia”, afirmó.
Y utilizó una metáfora clara: “Un padre no puede ponerse a llorar con un bebé. Tiene que contenerlo. Con un adolescente pasa lo mismo”.
En ese sentido, destacó la importancia del amor incondicional y la construcción de autoestima desde el hogar: “La primera mirada de valor que tiene un chico es la de sus padres”.
Violencia y redes: más visibilidad, no necesariamente más casos
Sobre los episodios de violencia, consideró que no necesariamente hay más que antes, sino que hoy todo se visibiliza y se viraliza.
“Antes quedaba en la escuela. Hoy se filma y se difunde”, explicó.
También cuestionó el enfoque mediático:
“Se habla de lo malo, pero hay miles de adolescentes haciendo cosas buenas que no son noticia”.
Bullying: el rol del entorno
Al abordar el bullying, señaló que tanto quien agrede como quien es agredido suelen compartir una misma raíz: la falta de autoestima.
Pero puso el foco en un tercer punto clave: “El problema es el entorno que valida. El que mira y se ríe también forma parte”.
Falta de referentes adultos
Para el educador, uno de los problemas más profundos es la ausencia de modelos a seguir.
“Cuando un adolescente dice que no quiere crecer, en realidad está diciendo que no quiere ser como los adultos que ve”, advirtió.
Y agregó: “Si los adultos no mostramos que vale la pena ser adulto, generamos una sociedad que no quiere crecer”.
Límites, escuela y familia
Cazenave fue contundente al hablar de los límites: “El adolescente necesita límites. No hay juego sin reglas”, señaló.
También remarcó que la escuela no puede asumir sola esa responsabilidad: “No le pidamos a la escuela lo que corresponde a la familia”.
En ese sentido, planteó la necesidad de reconstruir el vínculo entre ambos: “La escuela y la familia son un matrimonio indisoluble”.
Una mirada integral
Finalmente, insistió en que la adolescencia no debe ser vista como un problema, sino como una etapa clave de construcción.
“El objetivo es que cada adolescente encuentre su mejor versión para ser un adulto pleno”, concluyó.