El consumo de carne vacuna en Argentina registró una caída histórica del 42 %, según un informe del Instituto de Economía de la UADE difundido en enero de 2026 en el país, que revela que cada habitante pasó de consumir 52 kilos anuales en 1990 a solo 30 kilos en 2025, como consecuencia del encarecimiento de los cortes tradicionales, la pérdida de poder adquisitivo y un cambio sostenido en los hábitos alimentarios, con mayor presencia del pollo y el cerdo en la dieta cotidiana.
El relevamiento muestra que esta fuerte baja no implicó una menor ingesta de proteínas animales. Por el contrario, el consumo total de carnes aumentó un 12 %, aunque con una composición distinta: la carne vacuna dejó de ser dominante y hoy comparte protagonismo con el pollo, mientras que la carne porcina continúa en expansión.

Uno de los factores determinantes es el precio. El informe advierte que el valor del asado se ubica un 47 % por encima de su promedio histórico, lo que modificó el comportamiento del consumidor. Actualmente, con el dinero que cuesta un kilo de asado se pueden comprar hasta cuatro kilos de pollo, cuando décadas atrás esa relación era de apenas dos a uno.
En términos de participación, la carne vacuna y la aviar concentran hoy entre el 36 % y el 38 % del consumo total cada una, mientras que el cerdo alcanza el 15,2 %, consolidando una tendencia que se profundiza año tras año.
El informe también analiza el poder de compra del salario medido en kilos de asado. En el período 2024-2025, un ingreso promedio permite adquirir 154 kilos, una leve mejora frente a los 150 kilos registrados entre 2020 y 2023, aunque todavía muy lejos del pico de 277 kilos alcanzado en 2008.

Otro elemento que influye en el mercado interno es la dinámica exportadora. En los últimos 23 años, las exportaciones de carne vacuna crecieron más de un 230 % en volumen y más de un 900 % en valor, lo que contribuye a sostener precios elevados en el mercado local.
Pese al retroceso en el consumo doméstico, el estudio remarca que Argentina continúa siendo uno de los países con mayor consumo per cápita de carne vacuna a nivel mundial, aunque el histórico liderazgo del asado en la mesa familiar ya no es incuestionable.



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