La causa por la desaparición de Mario Golemba ingresó en una nueva etapa después de las 16 detenciones ordenadas por la Justicia Federal y mientras continúa la búsqueda de un imputado que podría convertirse en el número 17. Para Rafael Pereyra Pigerl, abogado querellante y representante de la familia, el volumen de la evidencia reunida durante años permite sostener una conclusión contundente: “Para nosotros la verdad ya está”.
En una entrevista con Radio Up, Pereyra Pigerl explicó que no existe un único elemento que haya provocado las recientes órdenes de detención, sino un conjunto de pruebas acumuladas en un dictamen de 153 páginas, que incluye testimonios, documentación y escuchas telefónicas.
A eso sumó un aspecto que consideró especialmente relevante: la presunta desvirtuación de elementos probatorios durante la investigación provincial, que, según su interpretación, habría impedido durante años que el caso fuera abordado como un posible delito de violencia institucional.
Una investigación de 153 páginas y múltiples elementos de prueba
Consultado sobre cuál fue el elemento determinante para que, después de 18 años, la Justicia ordenara una cantidad tan importante de detenciones, Pereyra Pigerl evitó señalar una única prueba. “No te puedo decir uno, hay muchos elementos”, explicó durante la entrevista.
El abogado mencionó que el dictamen judicial tiene 153 páginas y reúne distintos tipos de evidencia: testimoniales, documentales y escuchas telefónicas, además de otros elementos incorporados a la investigación.
Pero para la querella existe otro componente central: lo que Pereyra Pigerl describió como una serie de maniobras destinadas a desviar la investigación.
Según afirmó, se habría realizado un sumario administrativo en el ámbito provincial que terminó desvirtuando elementos que podían resultar relevantes para esclarecer qué ocurrió con Golemba.
En ese contexto, hizo especial referencia a dos personas que habían compartido las celdas policiales durante la noche del 27 de marzo de 2008, fecha que aparece como central dentro de la reconstrucción de los hechos.
Para el abogado, esos dos testimonios fueron fundamentales porque permitieron volver a abrir una línea de investigación que, a su entender, nunca debería haberse cerrado.
“Son para mí los que abrieron la puerta que no debía haberse cerrado nunca”, sostuvo.
Uno de esos testigos, además, falleció posteriormente, aunque su declaración testimonial permanece incorporada al expediente.

Testigos, amenazas y una investigación que habría sido desviada
Uno de los aspectos más delicados de la entrevista estuvo relacionado con los testimonios producidos durante los primeros años de la investigación.
Pereyra Pigerl sostuvo que los testigos que habían compartido las celdas esa noche fueron objeto de presiones y amenazas y que posteriormente se habría impulsado un sumario administrativo para quitar relevancia a sus declaraciones.
El abogado consideró que esa situación contribuyó a que durante años la investigación no se concentrara en la hipótesis que actualmente sostiene la querella: la existencia de un hecho de violencia institucional y la participación de integrantes de las fuerzas de seguridad.
Según explicó, las declaraciones de los dos testigos producidas en 2009 adquirieron especial relevancia dentro de la nueva investigación.
Para la querella, esos testimonios constituyen una de las puertas de entrada a una reconstrucción que ahora aparece respaldada por un volumen mucho mayor de evidencia.
“Entre no tener justicia y tener justicia tardía, es altamente satisfactoria”
Los 18 años transcurridos desde la desaparición de Mario Golemba constituyen uno de los aspectos más dolorosos para su familia.
Pereyra Pigerl reconoció que el tiempo transcurrido es enorme, pero sostuvo que, frente a la posibilidad de que finalmente exista una respuesta judicial, considera que la demora no invalida el resultado.
“Entre no tener justicia y tener tardía es altamente satisfactorio que exista la justicia finalmente”, afirmó.
En ese punto recordó especialmente a Antonio Golemba, padre de Mario, quien murió sin conocer el destino de su hijo.
El abogado lo definió como un incansable buscador de justicia y remarcó que la familia enfrenta ahora una etapa que, aunque llega después de casi dos décadas, representa un avance significativo.
La causa, de todos modos, todavía no llegó a una sentencia. Las personas detenidas deberán atravesar las instancias procesales correspondientes y será la Justicia la que determine responsabilidades penales.
“Para nosotros la verdad ya está”
La frase más contundente de la entrevista llegó cuando Pereyra Pigerl fue consultado directamente sobre si finalmente se conocerá la verdad sobre lo ocurrido con Mario Golemba.
Su respuesta fue categórica.
“Si hoy la familia sabe la verdad, creo que la verdad está explicitada”, afirmó.
Y agregó: “Nosotros estamos convencidos de la verdad”.
Según explicó, la querella sostiene que existió una participación criminal de un grupo en un plan común y que también habría existido un pacto de silencio destinado a impedir que esa trama fuera conocida.
El abogado sostuvo que la acumulación de pruebas permite a la familia tener una convicción sobre lo ocurrido, aunque todavía resta que esa hipótesis sea acreditada judicialmente mediante el proceso correspondiente.
“Entiendo que toda la sociedad va tomando conocimiento de la verdad, que esperemos que en corto tiempo se haga justicia”, expresó.
La definición marca un punto central de esta nueva etapa de la causa: para la querella, el interrogante principal ya no pasa solamente por determinar quiénes pudieron haber participado, sino por lograr que quienes conocen lo sucedido hablen y permitan completar la reconstrucción de lo ocurrido con Mario.
Policías que continuaron en actividad durante estos años
La entrevista también puso sobre la mesa otra cuestión que generó fuerte impacto: el hecho de que algunos de los policías señalados dentro de la investigación hayan continuado sus carreras dentro de la estructura de seguridad provincial.
Pereyra Pigerl mencionó el caso del comisario Katz y señaló que habría alcanzado cargos jerárquicos dentro de la Policía, mientras que también hizo referencia a otra integrante de la fuerza que, según indicó, permanecía en actividad y ocupaba un cargo jerárquico.
El abogado aclaró que no le correspondía explicar por qué esas personas continuaron en funciones, pero valoró las medidas adoptadas recientemente por la conducción policial.
Según indicó, el jefe de la Policía, Sandro, dispuso medidas administrativas y un sumario.
Para Pereyra Pigerl, aunque se trate de decisiones tardías, representan un paso positivo frente a la nueva situación procesal.
Un desaparecido en democracia y una pregunta que sigue abierta
La desaparición de Mario Golemba ocurrió en 2008, durante la vigencia plena del sistema democrático, y el caso se convirtió con el paso del tiempo en uno de los expedientes más sensibles de Misiones.
Las 16 detenciones modificaron sustancialmente el escenario judicial y volvieron a colocar el caso en el centro de la agenda pública.
Sin embargo, las detenciones no significan todavía una condena ni permiten afirmar jurídicamente que todas las hipótesis planteadas por la querella hayan sido probadas.
La gran pregunta continúa siendo qué ocurrió con Mario Golemba después de su desaparición y cuál fue su destino final.
Las especulaciones sobre qué pudo haber sucedido —incluida la posibilidad de que haya fallecido y qué destino habría tenido su cuerpo— forman parte de los interrogantes que ahora deberán ser esclarecidos por la investigación.
Para la familia, en cambio, existe una certeza construida a partir de años de búsqueda y de la evidencia que, según su representación legal, finalmente permitió que la Justicia avanzara con las detenciones.

El desafío ahora es convertir la convicción en justicia
Después de 18 años, la causa Golemba enfrenta una etapa decisiva.
La querella considera que existe una estructura probatoria suficientemente sólida como para sostener la hipótesis de una participación criminal organizada y un posterior silencio destinado a ocultar lo ocurrido.
La Justicia deberá determinar ahora el alcance de esas responsabilidades, analizar las pruebas y escuchar a los imputados.
El desafío inmediato será, además, romper el silencio.
Porque si la convicción de la familia y de sus representantes sobre lo ocurrido ya está instalada, todavía falta una pieza fundamental: conocer con precisión qué sucedió con Mario Golemba, dónde estuvo después de aquella noche de marzo de 2008 y cuál fue su destino.
En palabras de Rafael Pereyra Pigerl, “para nosotros la verdad ya está”. Ahora, después de casi dos décadas, la expectativa está puesta en que esa verdad pueda transformarse en una verdad judicial y en justicia para la familia Golemba.
Caso Golemba: detuvieron a 16 de los 17 imputados por la desaparición forzada de Mariohttps://t.co/Mavh30PdtI pic.twitter.com/0a6fPlrWVe
— Radio Up (@radioupar) August 10, 2026



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