La investigación por la desaparición de Mario Fabián Golemba ingresó en una nueva y decisiva etapa luego de que la Justicia Federal ordenara la detención de 16 efectivos policiales y dispusiera la búsqueda de un decimoséptimo imputado. Para la querella, la medida representa un avance largamente esperado en una causa que durante años permaneció atravesada por silencios, versiones contradictorias y obstáculos para determinar qué ocurrió con el joven desaparecido el 27 de marzo de 2008.
En diálogo con Radio Up, el abogado querellante de la familia, Rafael Pereyra Pigerl, destacó el trabajo realizado por la Fiscalía Federal y los organismos que intervinieron en la investigación, y puso el foco en uno de los aspectos que considera centrales para avanzar hacia la verdad: el pacto de silencio entre quienes pudieron haber tenido conocimiento de lo ocurrido con Golemba.
“Espero que hablen”, planteó el abogado durante la entrevista, al referirse a los imputados y a la posibilidad de que alguno de ellos aporte información que permita reconstruir definitivamente qué sucedió con Mario.
Para Pereyra Pigerl, la intervención de la Justicia Federal puede permitir “intentar resolver de una vez por todas” el caso y determinar las responsabilidades que existieron alrededor de la desaparición del joven.
La desaparición de Mario Golemba y una investigación que lleva 18 años
Mario Fabián Golemba desapareció el 27 de marzo de 2008, cuando tenía 27 años. Era nutricionista y había viajado hacia la localidad de Dos de Mayo, como parte de una actividad habitual para un joven de su edad.
Desde entonces, su familia atravesó casi dos décadas sin respuestas definitivas sobre su destino.
Pereyra Pigerl remarcó que la desaparición no afectó solamente a Mario, sino que produjo una extensa cadena de consecuencias familiares. Algunos de sus allegados murieron sin conocer qué había ocurrido con él.
El abogado consideró que se trata de un caso de enorme trascendencia para Misiones y recordó que la desaparición de Golemba constituye, según su planteo, uno de los primeros grandes casos de desaparición forzada ocurridos durante el período democrático en la provincia.
“Fue toda una cadena”, describió al reconstruir las consecuencias que tuvo el caso para la familia.
El cambio de fuero modificó el rumbo de la causa
Uno de los momentos determinantes de la investigación fue el paso de la causa del fuero provincial al federal. Pereyra Pigerl explicó que en 2021 se produjo un cambio sustancial en la interpretación jurídica del caso. En ese contexto, un dictamen de la fiscal Verónica Escanata, a partir del trabajo de la querella y de la Fiscalía, calificó los hechos como desaparición forzada, dentro del marco de un delito considerado de lesa humanidad.
Según explicó el abogado, esa calificación modificó sustancialmente el escenario judicial porque permitió analizar la desaparición de Golemba como un hecho vinculado a una estructura institucional y no como un episodio aislado.
A partir de allí, la investigación comenzó a reunir nuevos elementos que permitieron avanzar hacia la imputación concreta de integrantes de la fuerza policial.
El actual dictamen, según precisó Pereyra Pigerl, tiene 153 páginas e incluye testimonios, documentación, escuchas telefónicas y otros elementos incorporados durante la investigación.
Qué ocurrió en la comisaría de Dos de Mayo
Uno de los puntos centrales de la hipótesis de la querella se ubica en la Comisaría de Dos de Mayo.
Pereyra Pigerl explicó que, durante un allanamiento realizado aproximadamente dos años atrás en dependencias policiales, se secuestró una importante cantidad de material.
Entre los elementos incorporados a la causa hubo documentación, libros y objetos utilizados en aquella dependencia. La investigación busca reconstruir qué ocurrió con Mario desde su ingreso a la comisaría y qué responsabilidades tuvieron quienes se encontraban allí.
Según la hipótesis que expuso el abogado, existen nueve hechos centrales que forman parte de la reconstrucción del supuesto plan criminal: la privación ilegítima de la libertad; el ingreso de Golemba a la dependencia sin registración; las agresiones y torturas que, según la acusación, habrían ocurrido dentro de la unidad; su eventual muerte; el posterior ocultamiento de su cuerpo o restos; y una serie de acciones destinadas a desinformar, desviar la investigación y evitar que lo sucedido fuera conocido judicialmente.
Pereyra Pigerl fue cuidadoso al señalar que no puede afirmarse científicamente que Mario haya muerto porque sus restos todavía no fueron encontrados. Sin embargo, sostuvo que esa es actualmente la hipótesis sobre la que trabaja la investigación.

Los nueve que habrían participado materialmente y los restantes imputados
El abogado explicó que la acusación distingue entre quienes habrían tenido una participación directa en los hechos ocurridos en la dependencia policial y aquellos que, posteriormente, habrían participado en acciones destinadas a ocultar lo sucedido o desviar la investigación.
En ese sentido, señaló que nueve personas estarían vinculadas con la ejecución material de los hechos investigados.
El resto de los imputados, de acuerdo con la explicación de Pereyra Pigerl, habría tenido distintos grados de participación en la continuidad del supuesto plan criminal.
Aquí aparece una cuestión jurídica fundamental: para la querella, al tratarse de una desaparición forzada como delito permanente, las conductas posteriores no pueden analizarse simplemente como un encubrimiento separado.
La hipótesis es que mientras no se determine el destino de Mario, la desaparición continúa produciendo efectos jurídicos.
Por eso, el abogado sostuvo que quienes posteriormente habrían ocultado información, desinformado o contribuido a sostener versiones destinadas a desviar la investigación también podrían quedar alcanzados por la imputación.
El “pacto de silencio”, una pieza clave
En ese punto aparece uno de los aspectos más fuertes de la entrevista.
Pereyra Pigerl habló directamente del “pacto de silencio” que, según su interpretación de la causa, habría permitido mantener durante años una estructura de ocultamiento alrededor de la desaparición de Golemba.
El abogado consideró que algunos de los imputados podrían intentar justificar su conducta señalando que solamente omitieron denunciar lo que sabían, ocultaron información o transmitieron versiones falsas.
Sin embargo, para la querella, esas conductas forman parte de un mecanismo mucho más amplio.
La hipótesis es que se habrían construido distintas versiones sobre el paradero de Mario para evitar que la investigación se concentrara en Dos de Mayo. “Fue Posadas”, “fue otro lugar” y otras hipótesis habrían contribuido, según explicó Pereyra Pigerl, a dispersar la búsqueda.
Incluso mencionó la utilización del teléfono celular de Mario como uno de los elementos que habría servido para ese propósito.
“Espero que hablen”, resumió el abogado, al considerar que el quiebre de ese silencio podría resultar determinante para conocer finalmente qué pasó.
Además, advirtió que el mantenimiento de ese supuesto pacto de silencio podría ser considerado por la Justicia al momento de evaluar la situación procesal de los imputados, incluso en relación con las prisiones preventivas.
Testigos, amenazas y un sumario que habría buscado desviar la investigación
Otro de los aspectos señalados por el abogado fue la existencia de testimonios considerados fundamentales para reconstruir las últimas horas de Mario.
Pereyra Pigerl aseguró que durante la investigación provincial se habría realizado un sumario administrativo que, según la querella, tuvo como efecto desvirtuar elementos que podían conducir hacia el esclarecimiento de la desaparición.
También sostuvo que algunos testigos que compartieron aquella noche las celdas de la dependencia policial habrían sido amenazados.
Para el abogado, hubo dos testigos que resultaron particularmente importantes porque se animaron a declarar y permitieron abrir una línea de investigación que, a su entender, nunca debió haberse cerrado.
“Los dos testigos que se animaron” fueron señalados por Pereyra Pigerl como piezas fundamentales para romper una estructura de silencio que, según la querella, se mantuvo durante años.
Una investigación con múltiples organismos
El avance de la causa no se explica solamente por el trabajo de la Fiscalía Federal. Pereyra Pigerl destacó especialmente la intervención de la fiscal Silvana Gutiérrez, así como de otros integrantes del Ministerio Público, y valoró el trabajo conjunto con el Grupo de Inteligencia Criminal de Gendarmería y la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin).
Según explicó, esa articulación permitió reunir y analizar un volumen importante de información.
La investigación incluyó pruebas testimoniales, documentales, escuchas telefónicas y elementos obtenidos durante allanamientos, además de la reconstrucción de las actuaciones realizadas durante los primeros años de la causa.
Para la querella, la acumulación de esos elementos permitió llegar al actual escenario judicial.
¿Puede haber más detenidos?
Consultado sobre la posibilidad de que se produzcan nuevas detenciones, Pereyra Pigerl fue prudente.
Explicó que la investigación todavía se encuentra en desarrollo y que deberán cumplirse distintas etapas procesales, entre ellas las indagatorias, las decisiones sobre prisión preventiva y los eventuales procesamientos.
También dejó abierta la posibilidad de que durante esas instancias aparezcan nuevos elementos que permitan ampliar la investigación hacia otras personas.
Pero hizo una aclaración: la imputación no alcanza a toda la Policía, sino específicamente a quienes, según la investigación, tendrían algún grado de responsabilidad en los hechos.
Encontrar el cuerpo no es indispensable para juzgar una desaparición forzada
La falta de hallazgo de los restos de Mario constituye uno de los interrogantes centrales de la causa. Pereyra Pigerl recordó que durante estos años se realizaron excavaciones y búsquedas sin obtener resultados concluyentes.
Sin embargo, explicó que la ausencia del cuerpo no impide necesariamente avanzar con una investigación y un juicio por desaparición forzada.
El abogado vinculó esta cuestión con la experiencia argentina posterior a la última dictadura militar, donde numerosos desaparecidos nunca fueron encontrados y, aun así, existieron investigaciones, juicios y condenas.
En ese marco, sostuvo que el tipo penal de desaparición forzada no exige necesariamente el hallazgo del cuerpo para que pueda acreditarse la responsabilidad penal.

“La Justicia Federal nos ayudará a intentar resolver de una vez por todas qué pasó”
Después de 18 años de incertidumbre, la causa Golemba atraviesa una etapa que puede marcar un antes y un después.
La detención de 16 efectivos policiales y la búsqueda de un decimoséptimo imputado no significa que la investigación haya llegado a su conclusión, pero sí representa un avance de enorme relevancia para la familia.
Para Pereyra Pigerl, los tiempos de las investigaciones sobre delitos institucionales pueden ser extensos, precisamente porque requieren reconstruir estructuras, responsabilidades y mecanismos de ocultamiento.
Ahora, el desafío será determinar qué ocurrió con Mario, establecer quiénes fueron responsables y reconstruir el recorrido de una desaparición que durante casi dos décadas permaneció sin una respuesta definitiva. Pero existe otro desafío que la querella considera todavía más importante: romper el pacto de silencio.
Después de tantos años, la expectativa está puesta en que quienes saben qué ocurrió finalmente hablen. “Espero que hablen”, insistió Pereyra Pigerl.
Para la familia Golemba, esa palabra puede ser la diferencia entre continuar buscando respuestas y comenzar, finalmente, a conocer la verdad sobre el destino de Mario.
Caso Golemba: detuvieron a 16 de los 17 imputados por la desaparición forzada de Mariohttps://t.co/Mavh30PdtI pic.twitter.com/0a6fPlrWVe
— Radio Up (@radioupar) August 10, 2026



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