El precio de la carne vacuna en Argentina registró en marzo un aumento del 6,9%, superando ampliamente la inflación general del 3,4% informada por el INDEC. La suba impacta directamente en el consumo, que cayó un 10% en el primer trimestre del año, según la CICCRA, alcanzando un promedio de 47,3 kilos por habitante al año, el nivel más bajo en más de dos décadas. Este escenario se explica por el encarecimiento sostenido de los cortes y la pérdida del poder adquisitivo, en un contexto donde los precios continúan presionando sobre la economía familiar.
En términos interanuales, el valor de la carne acumuló un incremento del 55,1%, muy por encima del 32,6% del índice general de precios, consolidando una tendencia inflacionaria específica del sector. De acuerdo con el IPCVA, los mayores aumentos se registraron en cortes populares como la picada común (+20,4%), la carnaza (+17,7%) y la falda (+13,4%), productos esenciales en la dieta cotidiana que hoy resultan cada vez menos accesibles.
El análisis por canales de venta muestra que las carnicerías lideraron los incrementos, con una suba del 12,2% mensual y un 73,5% interanual, mientras que en supermercados los precios aumentaron 7,1% en marzo y acumulan un 57,9% en el último año. Esta dinámica refleja una presión generalizada en todo el mercado, sin distinción de puntos de venta.
El deterioro del consumo evidencia el impacto directo de la suba de precios en los hábitos alimentarios. Lejos de los más de 60 kilos anuales por habitante que supo registrar Argentina, el actual nivel marca un cambio estructural en la dieta, donde la carne vacuna pierde protagonismo frente a otras alternativas más económicas.



//



