La participación de los jóvenes en la política, las nuevas formas de relacionarse con la democracia y la violencia digital contra las mujeres fueron algunos de los ejes abordados por la licenciada en Comunicación Social Carla Chini, quien compartió los resultados de sus investigaciones y experiencias de intercambio con especialistas de Paraguay, en diálogo con “Realidad Mixta” de Radio Up.
Uno de los principales aspectos de su trabajo está relacionado con los obstáculos que todavía enfrentan las mujeres para ocupar espacios de representación. Según explicó, a pesar de los avances registrados a partir de la ley de paridad de género, la participación femenina continúa siendo cuestionada tanto dentro de los partidos políticos como en la sociedad.
“Cuando parece que todavía las mujeres o que a partir de la ley de paridad de género las mujeres tienen una participación activa en política, sin embargo esto todavía sigue siendo discutible”, señaló.
A partir de un estudio de conversación digital, Chini analizó las reacciones que generan las mujeres dirigentes en las redes sociales y advirtió que reciben cuestionamientos con mayor intensidad que sus pares varones.
“La población todavía sigue criticando a las mujeres con mucha fuerza, con mucho más énfasis que a los hombres”, explicó.
La especialista recordó que en 2019, año en el que Misiones registró una importante participación femenina en candidaturas políticas, una encuesta realizada desde la UNISUD ya identificaba distintos obstáculos para el acceso de las mujeres a esos espacios. Entre ellos aparecían la falta de recursos económicos, las responsabilidades de cuidado del hogar y los hijos y la violencia tanto digital como presencial.
En la actualidad, esos cuestionamientos también se manifiestan mediante comentarios sobre el aspecto físico, la vestimenta y la vida personal de las dirigentes. “Cuando las mujeres hablan, quienes están en funciones, se las critica por su aspecto personal, puede ser por su aspecto físico, se las denomina con adjetivos animales y además se le adjudica que tiene problemas mentales”, describió.
Chini remarcó que muchas de esas reacciones aparecen sin siquiera considerar el contenido de los discursos. “Llegan a escuchar unos segundos y a partir de eso es la determinación”, sostuvo. Incluso, explicó que en algunos casos alcanza con observar una fotografía o un afiche para que comiencen los comentarios estigmatizantes.
La violencia digital como mecanismo para silenciar a las mujeres

En su investigación, titulada Violencia digital para silenciar a las mujeres en la política, Chini tomó como casos testigo a la diputada nacional Miriam Bregman, la legisladora provincial misionera Paula Franco y la dirigente y exfuncionaria Sandra Giménez.
El relevamiento contempló dos períodos: abril y parte de mayo, y septiembre. La selección respondió a distintas intervenciones públicas y momentos de exposición política de las dirigentes en las redes sociales.
Uno de los datos que destacó fue la participación en los ataques: según el estudio, el 65% de los comentarios negativos analizados fueron emitidos por hombres y el 35% por mujeres.
Para Chini, estas prácticas no solamente afectan a las dirigentes en el plano personal, sino que también pueden condicionar su participación política. En ese sentido, vinculó el fenómeno con la denominada espiral del silencio, una teoría de la comunicación que explica cómo determinados sectores pueden dejar de expresar sus opiniones ante la presión social.
“Se busca que las mujeres por ahí digan: ‘No participo, me dejo de estar’”, explicó.

También advirtió sobre el funcionamiento de los algoritmos de las plataformas digitales, que pueden amplificar las publicaciones con mayor interacción, incluso cuando se trata de comentarios negativos.
“Cuanto más comentarios negativos hay, ese algoritmo crece y es republicado por miles de personas”, señaló. Por eso, consideró que los usuarios también tienen responsabilidad en la circulación de esos contenidos: “Nosotros mismos estamos alimentando el algoritmo”.
La especialista planteó que es necesario fortalecer la contención desde las propias redes de las dirigentes y los medios de comunicación, con el objetivo de mostrar sus agendas, actividades y propuestas por encima de los ataques personales.
Además, se refirió a las dificultades que todavía existen para abordar legalmente estas situaciones. “La Argentina todavía no tiene cubierto qué pasa con esto”, afirmó, y agregó que, si bien comienzan a discutirse nuevas legislaciones, todavía no están en marcha sanciones específicas para quienes realizan estas prácticas.
Frente a ese escenario, recomendó denunciar sistemáticamente las cuentas que ejercen violencia y desarrollar estrategias para visibilizar el trabajo político. “Hay que tener un equipo y ella misma poder controlar esa red social y saber en qué momento hay que reportar las cuentas”, indicó.
Los jóvenes quieren votar, pero buscan propuestas que los representen

Otro de los ejes de la entrevista estuvo relacionado con el interés de las nuevas generaciones por la política y la participación electoral. Chini compartió su experiencia en un encuentro con especialistas de la Asociación de Politólogas de Paraguay, con quienes comparó las realidades políticas de ambos países.
Durante el intercambio, que se desarrolló en el marco del décimo Congreso de Ciencia Política, analizaron la participación juvenil en los recientes procesos electorales municipales paraguayos y las similitudes con lo que ocurre en Misiones.
Según explicó, en ambos casos se registró una disminución de la participación, aunque eso no necesariamente significa que los jóvenes hayan perdido el interés por votar.
“Los jóvenes sí están interesados. Lo que pasa es que están buscando una propuesta, una alternativa, una persona que les interese”, afirmó.
Chini destacó que durante el congreso participaron numerosos estudiantes y jóvenes interesados en conocer y discutir sobre política. También señaló que las especialistas paraguayas identificaron un fenómeno que ya se observa en Argentina: una mayor tendencia a elegir personas y propuestas por encima de las estructuras partidarias tradicionales.
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“Por primera vez se está viendo esto de votar a la persona y no tanto al partido”, explicó sobre una de las conclusiones compartidas durante el encuentro.
La comunicadora también puso el foco en las percepciones de los adolescentes y jóvenes de entre 16 y 20 años, cuyos posicionamientos pueden modificarse a medida que transcurre el tiempo y evalúan el desempeño de los gobiernos.
En ese sentido, consideró que existe un trabajo pendiente para acercar las propuestas políticas a las nuevas generaciones, sin asumir que la falta de participación responde necesariamente a la apatía.
“No es que no quieran votar, sino que hay que saber de qué manera acercarse”, sostuvo. Incluso, aseguró que al dialogar con adolescentes de 15 y 16 años encuentra jóvenes que conocen y siguen los temas políticos, aunque necesitan espacios y formas de comunicación que les permitan involucrarse.
Finalmente, Chini remarcó que tanto la participación juvenil como la presencia de mujeres en la política requieren condiciones que garanticen el debate y el respeto democrático. “Esto no ayuda a la democracia”, advirtió sobre la violencia digital, y subrayó la importancia de cuidar las expresiones públicas para que todas las personas puedan participar sin ser sometidas a ataques personales.
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