Las ilusiones de Sofía Luna y Lautaro Marquart, dos estudiantes de 11 y 10 años del Aula Maker del barrio Sur Argentino de Posadas y que integraban el equipo misionero Team Sur, se vieron machacadas después de que, un día antes del Mundial WRO 2025 en Singapur, les informaran que no viajarían. Sus madres, Liliana Duarte y Cintia Duarte, afirman que la decisión llegó después de semanas de gastos, gestiones, estudios médicos y una preparación intensa para poder llegar a tiempo.
Un esfuerzo, contaron, no sólo con los pasaportes, sino con las finanzas cotidianas para que ambos pudieran cumplir su sueño de exponer y competir con su base marciana, con la que ganaron el Nacional de Robótica que se disputó en la capital el 29 de septiembre.
Una base marciana, el proyecto en Espacio Maker que los llevó al primer puesto nacional
Liliana recordó en Argentina Divina Comedia por Radio Up que el equipo trabajó durante todo el año en diferentes proyectos de la WRO -del que también participaron estudiantes de secundario de Candelaria, que a este medio relataron haber quedado 'colgados' con los pasajes al Mundial-.
“Dos semanas antes les mandan los proyectos… De ahí ellos eligen qué quieren hacer”, explicó Liliana. En esta edición, los chicos decidieron construir una base marciana y prepararon el diseño en apenas 14 días para la instancia regional de Apóstoles.
Para llegar a esa competencia, relataron, debieron resolver incluso obstáculos logísticos: “Los tuvimos que llevar hasta Apóstoles, los padres, porque el Consejo (General de Educación) no les había habilitado el transporte”, señaló la madre. Allí obtuvieron el segundo puesto y avanzaron a la final nacional en Posadas, donde ganaron con 197 puntos, el puntaje más alto de su categoría.

La alegría fue inmediata. “Ese día se les entregó un reconocimiento donde decía que eran campeones nacionales… Desde ese día ellos sabían que viajaban. Era un pase directo a Singapur”, resumió Cintia.
Pasaportes urgentes, estudios médicos y ventas para financiar el viaje
A partir de ese anuncio, comenzó una carrera contrarreloj. “Nos dijeron: tienen que hacer el pasaporte sí o sí, en siete días tiene que estar”, relató Liliana. Cada trámite urgente costaba 150.000 pesos, señaló. Muchas familias no podían afrontarlo, pero ellas hicieron todo: gestionaron permisos, estudios médicos, electrocardiogramas y recaudaron fondos con ventas de comida.
Cintia describió tal esfuerzo: “Corrimos, hicimos el pasaporte y todo lo que esto conlleva en gastos: un montón de ventas de cosas para juntar presupuesto”. Lautaro y Sofía también participaron: “Las ventas incluso las hicieron ellos en el colegio. Faltaron días de clase por ir al médico”.
Sumado a ese trajín, contaron que debían pagar la inscripción al Mundial. “Mi marido, que iba a viajar con ellos, pagó los 300 dólares en mano al señor Martín, mano derecha del señor Bronico”, describió Liliana, en referencia a los organizadores de la WRO. “Tenemos las pruebas de que se pagó una plata en mano… no aparece, no hay comprobante”. “ ¿Van a pagar $12 000 cuando los chicos no van a viajar? ¿Dónde está esa plata?”, cuestionó.

“Nos avisaron un día antes: no viajaban”
El golpe llegó cuando todo parecía encaminado. Según lamentaron ambas madres, la Red Maker les avisó el viernes 21 -un día antes antes del viaje- que el equipo no iba a viajar, pese a que los chicos ya tenían sus valijas listas.
“Lastimosamente tengo que decir que un día antes nos enterábamos que no viajábamos… Estábamos con los bolsos para salir”, contó con malestar Cintia. “Nos hubiesen dicho hace 20 días… no pasa nada. Pero nos cagaron de la manera que nos cagaron”, denunció por su parte Liliana.
Apuntaron que la directora del Espacio Maker, Solange Schelske, y el organizador de la WRO Argentina, Fernando Bronico, no les respondieron durante días y solo enviaron una disculpa genérica el viernes previo al viaje. “Una burla la disculpa… nunca se reunió con nosotros, nunca un mensaje privado, nada. Desaparecida”, sostuvieron sobre el rol que ocupó la persona a cargo de la Red Maker.
También cuestionaron una supuesta planilla de inscripción enviada después del reclamo: “Cualquiera hace una planilla en computadora… decía 18 participantes. Misiones no tenía 18 participantes”, dijeron.

La ilusión de los chicos y la desilusión final
Para Lautaro y Sofía, el proceso había sido una experiencia intensa. “Ellos estaban ansiosos, chochos… estudiaron muchísimo, horas de estudio y práctica”, dicen sus madres. Los niños incluso tomaron clases adicionales de inglés para poder presentar el proyecto, y las escuelas adelantaron evaluaciones para que viajaran tranquilos.
El día que se enteraron de que no irían al Mundial, el impacto fue devastador, confiaron. “Lloraron… fue un balde de agua fría”, describió Liliana. “Mi hijo que no va a una academia de inglés se aprendió tres carillas. Todo en vano”, lamentó Cintia.
Además de la frustración de los pequeños, también quedó una carga emocional en las familias: “Sentí vergüenza con la gente que colaboró… Empresas del interior nos mandaron dólares para ayudar con el viaje. ¿Qué les decís ahora?”.
Piden explicaciones y apuntan responsabilidades
Las familias apuntan directamente contra la conducción de la Red Maker. “Los responsables son la señora Solange y el señor Bronico”, acusó Liliana. Ambas coincidieron en que hubo irregularidades en los pagos, en la comunicación y en la planificación del viaje.
“No pueden jugar con la ilusión de los chicos y con el bolsillo de los padres”, concluyen. Mientras tanto, la WRO se disputa este miércoles en Singapur, y Sofía y Lautaro -clasificados como campeones nacionales- siguen en Misiones, esperando respuestas.
Sin pasajes ni explicaciones: el equipo misionero quedó fuera del Mundial de Robótica https://t.co/iZW80Hy7cB pic.twitter.com/ASdUIOfPVp
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