En Posadas a veces, las mejores ideas surgen en los momentos más simples. Así nació “Un juguete, una sonrisa”, la campaña solidaria que actualmente encabezan estudiantes del Instituto Superior Politécnico Misiones número 1, con el objetivo de llevar alegría y contención a niños y familias que atraviesan situaciones difíciles en el Hospital de Pediatría “Dr. Fernando Barreyro”.
Estudiantes de Posadas impulsan una campaña solidaria
Todo comenzó de manera espontánea durante un momento de descanso entre clases y parciales. “Estábamos en un break charlando y pensando en cómo hacer algo por alguien más. Ahí se les prendió la lamparita a dos compañeras, que dijeron: ¿por qué no hacemos algo por los chicos?”, relató Rafael Zissú, uno de los organizadores, en una entrevista telefónica con el programa “La Última Rosca”, emitido por Radio Up.

Una profesora de la institución que también trabaja en el hospital pediátrico. Fue ella quien llevó la propuesta a los directivos del nosocomio, que la recibieron con entusiasmo. Paralelamente, se buscó y obtuvo la autorización institucional desde la facultad. Todo parecía encaminado para una acción de alcance interno, entre compañeros. Pero el boca en boca y la repercusión mediática hicieron lo suyo: pronto, la iniciativa se volvió masiva.
Un gesto solidario que emociona en Posadas
“Empezaron a llamarnos de distintos medios, y no sabemos cómo ni por qué, pero gracias a Dios esto se difundió muchísimo. Las chicas están felices, y nosotros también, porque esto se gestó en medio del caos de los parciales, de la vida de estudiante, y sin embargo avanza”, agregó Zissú.

La campaña tiene como meta recolectar juguetes en buen estado y materiales para pintar. “No somos la clínica del juguete”, aclaró con humor, subrayando que todo lo que se done debe estar en condiciones óptimas para ser entregado. La intención es armar bolsitas prolijas, con una presentación cuidada, que transmitan afecto desde el primer momento.
La entrega está prevista para la tercera semana de agosto, y no solo alcanzará a los niños hospitalizados o en atención ambulatoria, sino también a los hermanitos que acompañan a sus familias. “Sabemos que muchas veces va toda la familia al turno médico, y mientras esperan, los chicos están jugando en la plaza del hospital. La idea es llevarles un mimo también a ellos, un pequeño remanso en medio de una situación difícil”, expresó.
Además de juguetes y artículos para pintar, también se reciben materiales para el embalaje: papel de regalo, bolsas decorativas, moños, entre otros. La única condición es no realizar donaciones en dinero, para mantener la transparencia y el espíritu comunitario del proyecto.

¿Cómo colaborar?
Las donaciones se recibirán hasta el 20 de agosto, para luego clasificar y organizar todo antes de la entrega en el hospital. Las personas interesadas pueden comunicarse con Rafael Zissú al 3764 80-9525 o con Soledad al 3764 81-1380. También pueden acercar sus aportes de forma presencial a la sede de la facultad, en horarios nocturnos, cuando se desarrollan las cursadas.
“Este es el tercer año del Instituto y hasta donde sabemos, es la primera vez que se organiza algo así. Para nosotros es un orgullo ser parte de esto. No es solo una colecta: es un mensaje de empatía, de compromiso y de acción colectiva”, concluyó Rafael.



//



