Isaías era un niño activo, que entrenaba fútbol y jugaba con amigos, hasta que un día comenzó con fiebre y dolores abdominales y de piernas. “Isaías empezó con dolores de piernas, dolores abdominales... después ya arrancó con fiebre”, recordó su mamá, Soledad Villalba, en diálogo con Radio Up.
La familia lo llevó al Hospital Samic de Eldorado, donde los médicos decidieron operarlo por una supuesta apendicitis, pero la cirugía no dio respuestas. “Lo operaron para descartar que sea una apendicitis que nunca fue. Nos dieron el alta, fuimos a casa y al otro día tuvimos que volver porque Isaías empezó a tener fiebre alta y se puso morado”, relató Soledad.
Desde entonces comenzó un largo recorrido que los llevó primero a Posadas, donde permanecieron cuatro meses internados, y luego al Hospital Garrahan, en Buenos Aires. Allí, los profesionales intentaron diferentes tratamientos, pero sin éxito y sin un diagnóstico concreto.

“En Posadas decidieron medicarlo por una supuesta tuberculosis que nunca salió en ningún diagnóstico”, contó. “Llegamos al Garrahan con ese diagnóstico y al día siguiente Isaías entró a terapia. Después empezaron a tratarlo por un síndrome hemofagocítico, una enfermedad inmunológica... pero todo es supuesto, nada confirmado”, lamentó.
El periplo y la búsqueda de un diagnóstico:
A lo largo de estos meses, el niño atravesó innumerables estudios y punciones, con períodos de mejoría y recaídas. “Isaías está como en un balance: hay momentos en que está re bien y otros en los que retrocede muchísimo”, explicó su mamá. “Hace una semana que no tiene fiebre y los médicos pensaban en darle el alta, pero yo tengo miedo. Ya nos pasó que volvimos a casa y al otro día tuvo fiebre otra vez.”
La incertidumbre, sin diagnóstico y el cansancio se mezclan con la angustia de no tener respuestas. “Es una desesperación para nosotros como padres, porque no sabemos qué hacer con nuestro hijo”, expresó entre lágrimas.

A la difícil situación médica se suma la económica. Soledad y su pareja viven con lo justo, sostenidos apenas por el salario y la solidaridad de la gente. “Nos estamos arreglando únicamente con el salario y hace poquito hicimos una rifa. Ya llevamos casi tres meses internados y no sabemos a qué acudir”, contó.
Además, Soledad debe cuidar de su otra hija, de seis años, mientras se reparte entre la casa y el hospital. “Ahora está mi pareja con mi nene en el Garrahan y yo voy y vengo todos los días porque tengo a mi nena. No tenemos nadie que nos ayude, más que la gente que colabora con rifas o donaciones”, explicó.
La familia se encuentra actualmente alojada en la parte provincial de Buenos Aires, desde donde deben viajar dos horas hasta el hospital. “Nos quisieron dar una casa, pero no permitían que esté con mi nena, tenía que ser solo con Isaías y conmigo. Así que estamos como podemos”, agregó.
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Mientras tanto, Isaías sigue luchando. Su mamá continúa firme, aunque reconoce el peso de la espera. “Hace un año y cuatro meses que esperamos un diagnóstico y todavía no tenemos ninguno.”
Quienes deseen colaborar con la familia pueden hacerlo a través del alias de Mercado Pago sole.isaías.mp.
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