Desde Puerto Rico, Misiones, tres hermanas decidieron rendir homenaje a la mujer que marcó sus vidas con amor, fe y trabajo. Inés, Érica y Lucía Seidel, docentes jubiladas, son las creadoras de By Melda Clothes, un emprendimiento familiar de ropa artesanal que lleva el nombre y el espíritu de su madre, María Imelda, una costurera autodidacta que supo vestir a toda su familia con dedicación y ternura.
Hoy, estas mujeres inspiran a miles de seguidores en redes sociales, donde comparten su día a día entre telas, risas y recuerdos. Su historia es una mezcla perfecta de tradición, creatividad y resiliencia, demostrando que jubilarse no significa detenerse, sino reinventarse.

El origen: una conversación que encendió una nueva etapa
Todo comenzó en unas vacaciones en Brasil, cuando Érica visitó a su hijo Rodrigo. Luego de 32 años en la docencia, estaba a punto de jubilarse, pero él le hizo una pregunta clave: “¿Qué vas a hacer ahora, mamá? No podés quedarte quieta.”
Ese diálogo plantó la semilla de lo que sería By Melda Clothes. Rodrigo la animó a pensar en algo que le apasionara, y la respuesta no tardó en llegar: la costura, una herencia directa de su madre. “Desde chica cosía con mamá. Siempre me gustó. Ella me enseñó todo y lo hacía con tanto amor que era imposible no contagiarse”, recuerda Érica.
De regreso a Misiones, compartió la idea con sus hermanas, Inés y Lucía, quienes aún estaban en actividad docente. “Les conté que quería emprender algo distinto, que me ayudaran, y se entusiasmaron enseguida. Lucía dijo que si la esperábamos hasta jubilarse, se sumaba también. Así arrancamos las tres”, cuentan.
El nombre del emprendimiento fue una decisión natural: “Melda” era el apodo cariñoso de su mamá, María Imelda, una mujer trabajadora y devota, que con esfuerzo y sin formación formal, aprendió sola a coser. “Ella hacía nuestra ropa, los pantalones de papá con los bolsillos grandes, las camisas, los vestidos… todo salía de sus manos. Era su pasión. Por eso quisimos que su nombre nos acompañe siempre”, agrega Inés con emoción.

El homenaje: costura, fe y familia
La marca no solo lleva su nombre, también su símbolo. En el logo de By Melda Clothes, la letra “y” está terminada con un pequeño rosario, en recuerdo de aquella mujer que nunca soltaba el suyo.
“Nuestra mamá era muy religiosa. Dormía con el rosario en la mano y rezaba por todos, por los enfermos, por los que estaban lejos. Ese detalle en el logo es nuestro modo de tenerla siempre presente”, explican las hermanas.
El proyecto también coincidió con un momento de duelo familiar. Su madre había fallecido en 2024 y su padre, en 2020. “Papá no llegó a ver este emprendimiento, pero mamá sí. Lo conoció, se emocionó y hasta alcanzó a usar una de las primeras prendas que hicimos. Fue muy significativo”, cuentan con orgullo.
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La organización: cada prenda, una historia distinta
Lejos de una producción masiva, By Melda Clothes se basa en un modelo artesanal, donde cada detalle tiene sentido. “Nosotras diseñamos, cortamos y cosemos. A veces una corta y las otras cosen, pero siempre alternamos para no aburrirnos y mantener la motivación. También depende del ánimo del día”, dicen entre risas.
Sus prendas van desde talles XS hasta XXL, con una confección pensada para mujeres reales, con distintos cuerpos y estilos. La clave de su éxito es la exclusividad: no repiten los modelos.
“Si compramos una tela estampada, solo usamos tres metros. De ahí pueden salir tres prendas distintas: una blusa, una pollera y un vestido, pero ninguna igual. Nos gusta que cada cliente se lleve algo único”, explican.
Además, ponen especial cuidado en los detalles: pequeños apliques, bordes, combinaciones y accesorios que transforman cada pieza en una creación irrepetible. “Así también evitamos que las vecinas se encuentren en una fiesta con la misma ropa”, bromean.

De las aulas a las redes: el salto digital que las hizo virales
El emprendimiento comenzó con timidez, pero rápidamente ganó presencia en Instagram y Facebook gracias a la espontaneidad y humor de las hermanas. “Al principio nos daba vergüenza hacer videos en vivo, no queríamos hablar frente a cámara, pero nuestros hijos insistieron. Practicábamos diez, veinte veces hasta que salía bien. Hoy lo disfrutamos”, relatan.
Su contenido mezcla moda, humor y autenticidad, con una frescura que conquistó a miles de seguidores. “Nos dicen que les encanta cómo hablamos, la tonada misionera, esa mezcla del español, portugués y alemán. La gente siente que somos naturales, y eso gusta”, agregan.
La producción de los videos es totalmente familiar. Ezequiel, otro de los hijos de Érica, se encarga de filmar, editar y dirigir. “Él nos guía, dice ‘otra vez’, ‘eso no’, ‘decilo distinto’. Tiene guardados muchos bloopers que mejor no publique”, dicen riendo.
En cada clip, las tres actúan, bromean y muestran con orgullo sus prendas. Sin proponérselo, se transformaron en influencers de la costura artesanal, mostrando que la creatividad no tiene edad.
El espíritu de la marca: moda con alma
En un mercado saturado de ropa industrial, By Melda Clothes ofrece moda con alma. Cada prenda está impregnada de historia familiar y cariño.
“Queremos que las mujeres sientan que la ropa tiene un significado. Que cada puntada lleva un poco de amor, como lo hacía mamá”, afirma Lucía.
Las clientas valoran esa autenticidad. Muchas viajan especialmente a Puerto Rico para conocer el taller, ver las telas y probarse las prendas. Otras las contactan por WhatsApp al 3743-59-4027, donde reciben atención personalizada, incluso con videos y fotos de los modelos disponibles.
Además de su local físico en Calle Línea Paraná 358, cuentan con la tienda online vaimelda.com.ar, desde donde realizan envíos a todo el país.

La familia como raíz y motor
El universo By Melda no se entiende sin la familia Seidel. Son nueve hermanos, 28 nietos, 33 bisnietos y dos tataranietos. “Cuando nos juntamos todos, superamos los 80. Es una alegría inmensa, aunque no siempre podemos coincidir porque hay familiares en Paraguay, Brasil, Estados Unidos y Europa”, cuentan.
Aun así, mantienen viva la costumbre de reunirse cada mes con parte de la familia. “El último encuentro fuimos más de 40. Fue una versión reducida, pero llena de cariño”, dicen sonriendo.
El emprendimiento también es una manera de mantener la unidad familiar. “A veces, mientras cosimos, recordamos anécdotas, reímos o lloramos un poco. Es terapéutico. Es como tener a mamá cerca”, confiesan.

La jubilación como nueva oportunidad
A diferencia de muchas personas que asocian la jubilación con descanso, las hermanas Seidel la viven como una oportunidad para seguir activas y felices.
“Extrañamos a los chicos del aula, claro, pero esta es otra etapa. Etapa cumplida, ciclo cerrado. Ahora es tiempo de crear, disfrutar y agradecer”, afirma Inés, la mayor, con 35 años en la docencia.
Sus días comienzan temprano, a las seis de la mañana, y terminan al mediodía. “Si hay mucha demanda, trabajamos también por la tarde. El primer verano fue maratónico: de las cinco de la mañana a las cinco de la tarde. Pero valió la pena”, recuerdan.
El futuro: mantener vivo el legado
El sueño de las hermanas Seidel es seguir creciendo sin perder su esencia. Quieren que By Melda Clothes siga siendo sinónimo de autenticidad, amor y raíces misioneras.
“Queremos que cada persona que vista nuestras prendas sienta que lleva una historia. Que entienda que están hechas con manos que aman lo que hacen”, resumen.
Con su energía, fe y sentido del humor, Inés, Érica y Lucía inspiran a toda una generación que busca volver a lo esencial: el valor del trabajo artesanal, la familia y el corazón puesto en cada creación.

Desde Misiones, estas tres mujeres demuestran que los sueños no se jubilan, se transforman. Y que el amor, cuando se cose con hilos familiares, nunca se deshilacha.
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