El Gobierno de Brasil presentó un plan integral de contingencia de 1.335 millones de reales, equivalentes a unos US$ 260 millones, con el objetivo de prepararse ante los posibles efectos de un episodio de El Niño de fuerte intensidad previsto para el segundo semestre de 2026.
La iniciativa contempla una serie de acciones preventivas y de respuesta destinadas a reducir el impacto que el fenómeno climático podría generar en distintas regiones del país. Entre las principales medidas se encuentran el fortalecimiento de la seguridad alimentaria, el refuerzo del sistema de salud, la prevención de incendios forestales y el monitoreo permanente de las condiciones meteorológicas e hidrológicas.
Según explicó el Ejecutivo brasileño, el presupuesto permitirá afrontar distintos escenarios climáticos, como lluvias intensas e inundaciones en el sur del país, sequías prolongadas e incendios forestales en las regiones Norte y Nordeste, además del retraso de las precipitaciones en el Centro-Oeste.

Uno de los ejes centrales del plan es garantizar el abastecimiento de alimentos y evitar posibles aumentos de precios. Para ello, el Gobierno prevé la compra de 180.000 toneladas de maíz y 310.000 toneladas de arroz, con el propósito de reforzar las reservas públicas y asegurar la disponibilidad de productos esenciales.
Asimismo, el programa contempla la distribución de 350.000 canastas alimentarias destinadas a comunidades indígenas y otros sectores en situación de vulnerabilidad. En materia sanitaria, se fortalecerán los Centros de Información en Salud y Clima y la Fuerza Nacional del Sistema Único de Salud (SUS), con el fin de responder rápidamente ante eventuales emergencias derivadas del fenómeno climático.
El paquete también incorpora un crédito extraordinario orientado a intensificar las tareas de fiscalización ambiental y las operaciones de prevención y combate de incendios forestales, uno de los riesgos que podría agravarse durante un evento de El Niño de gran intensidad.

La coordinación de todas las acciones estará a cargo de la Sala de Situación de El Niño, un organismo integrado por 24 ministerios e instituciones federales que trabajará de manera conjunta con la Defensa Civil Nacional y organismos científicos especializados para monitorear la evolución del fenómeno y definir las respuestas necesarias.
Las proyecciones de agencias meteorológicas internacionales indican una alta probabilidad de que durante la segunda mitad del año se desarrolle un episodio de El Niño de intensidad muy fuerte, caracterizado por un calentamiento superior a los dos grados Celsius en las aguas superficiales del océano Pacífico. Este escenario suele provocar sequías y olas de calor en el norte y centro de Brasil, mientras que en el sur incrementa el riesgo de lluvias intensas, crecidas e inundaciones.
Con esta inversión, el Gobierno brasileño busca anticiparse a los posibles impactos climáticos, fortalecer la capacidad de respuesta del Estado y minimizar las consecuencias sociales, económicas y ambientales que podría generar uno de los fenómenos meteorológicos más relevantes a nivel mundial.



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