En una temporada marcada por condiciones climáticas extremas, los Bomberos Voluntarios de Posadas enfrentan uno de los periodos más intensos de los últimos años. Según confirmó Andrés Acosta, presidente de la entidad, el cuerpo activo ya concretó más de 150 intervenciones en lo que va del verano, una cifra que refleja la vulnerabilidad de la región ante el fuego.
En diálogo con Radio Up, Acosta describió el panorama actual como un «año atípico» debido a la combinación de escasa humedad y un termómetro que no dio tregua. La actividad comenzó a escalar prematuramente en noviembre y se mantuvo constante durante diciembre, enero y febrero, sin que la demanda operativa baje su ritmo.
“Tuvimos un año de mucha temperatura, de mucha acción. En lo que va desde diciembre a febrero, ya tenemos más de 150 intervenciones sin que haya terminado el verano”, detalló el directivo. La labor de los brigadistas se diversificó entre incendios de malezas, focos forestales y siniestros de estructura, estos últimos de mayor complejidad logística.

El impacto de la inflación en la labor de los Bomberos
Más allá de las llamas, el cuartel libra otra batalla en el plano financiero. La inflación y la inestabilidad económica golpearon con fuerza la estructura de costos de los Bomberos Voluntarios. Acosta fue contundente al respecto: “Nos golpeó fuerte el sistema económico; no contamos con ningún subsidio que no sea el Nacional”.
Al recibir esta partida de fondos solo una vez al año, la institución debe realizar malabares administrativos para cubrir gastos corrientes y extraordinarios. La suba de precios impacta directamente en el mantenimiento de los móviles, la compra de combustible, repuestos y neumáticos, además de los servicios básicos como luz, agua y teléfono.
“A nosotros nos afectó bastante porque el monto no da para vivir todo el año”, reconoció Acosta. Sin embargo, destacó que la supervivencia del cuartel se debe a una gestión austera: “Gracias a la excelente administración de nuestro tesorero, Silvio Meina, podemos sobrevivir con ese único recurso. No estamos con comodidad, pero estamos sobreviviendo”.
Para enfrentar las diversas emergencias, los bomberos cuentan con equipamiento diferenciado. Acosta explicó la importancia de los Equipos de Protección Personal (EPP), que incluyen chaquetones y pantalones estructurales para viviendas, y los uniformes color naranja específicos para incendios de campo.
Actualmente, el cuartel posee una dotación de 30 bomberos, de los cuales entre ocho y diez integran la salida de una autobomba ante un llamado de emergencia. Cada efectivo debe contar con su equipo de respiración autónoma (ERA), una pieza clave para la seguridad en ambientes saturados por el humo.
Finalmente, el presidente de la asociación remarcó que, a pesar de contar con una dotación completa, los uniformes no alcanzan para la totalidad del personal, lo que evidencia la necesidad constante de recursos para garantizar que quienes cuidan a la comunidad lo hagan con la protección necesaria.
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