El reciente aumento del boleto de colectivos en el sistema de transporte urbano de Posadas y metropolitano volvió a generar un fuerte rechazo social. En declaraciones al programa Radio Up, Marcos Contreras, presidente de la asociación civil Defender, cuestionó con dureza el proceso de audiencia pública, la falta de controles sobre las empresas y el rol de los organismos que deberían proteger a los usuarios.
Contreras explicó que Defender asistió a la audiencia “en carácter de oyente”, al considerar que el procedimiento “lo único que hace es remarcar un daño permanente hacia el usuario, hacia el vecino”. Según sostuvo, el esquema se repite año tras año sin modificaciones reales y con una decisión política ya definida de antemano. “Es ofensivo para el vecino saber que la audiencia no va a generar ningún cambio y que la decisión ya está tomada”, afirmó.

Audiencias públicas sin impacto real en Posadas
El titular de Defender fue categórico al describir el mecanismo de participación ciudadana. Remarcó que las propuestas planteadas en las audiencias “no son vinculantes” y que, en la práctica, funcionan como una formalidad sin incidencia concreta en la definición tarifaria. “Dos días después de la audiencia ya teníamos el boleto a la vista. Eso demuestra que no hay ninguna consideración”, señaló.
Para Contreras, la escasa participación registrada en la última audiencia pública es una muestra del agotamiento social frente a un sistema que no responde a los reclamos históricos de los usuarios. “La gente está cansada porque no se aguanta más que le tomen el pelo”, resumió.
Críticas a la Defensoría del Pueblo
Uno de los ejes más duros de sus declaraciones estuvo dirigido a la Defensoría del Pueblo, a la que acusó de no cumplir su función esencial. “Tenemos un gran problema con la Defensoría del Pueblo. No podés poner al zorro a cuidar el gallinero”, lanzó.
Contreras sostuvo que, lejos de defender a los usuarios, el organismo “participa, convalida y no realiza ninguna acción concreta”. Aseguró que los problemas del servicio “siguen siendo los mismos desde hace años” y que las intervenciones institucionales no han generado mejoras reales en frecuencias, calidad ni previsibilidad.
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Un servicio que no mejora y un bolsillo cada vez más ajustado
En su análisis, el referente de Defender remarcó que el aumento tarifario no se traduce en mejoras del servicio. Por el contrario, advirtió que se repetirá un patrón ya conocido: “Las unidades van a volver a cortar frecuencias y, cuando empiece la época de clases, mágicamente van a fallar los boletos gratuitos”.
Según anticipó, esa situación obliga a los usuarios a pagar en efectivo, generando un beneficio inmediato para las empresas. “La empresa hace caja en uno o dos días en detrimento del usuario”, afirmó, recordando que este escenario se repite todos los comienzos de año.
Cambios de consumo y auge de alternativas
Consultado sobre el impacto del aumento en los hábitos de movilidad, Contreras señaló que muchos vecinos ya están optando por plataformas de viaje, vehículos compartidos o arreglos informales entre conocidos para reducir costos. “El vecino va a cuidar el manguito y va a decir: prefiero ir de la puerta de mi casa al destino que yo quiera, a la hora que quiera”, explicó.
En ese sentido, advirtió que el sistema de transporte “está condenado a destruirse” si continúa priorizando los intereses empresariales por sobre las necesidades reales de los usuarios.

“Se privilegia a la empresa y no al vecino”
Para el presidente de Defender, el problema de fondo es político y estructural. Consideró que existe un blindaje jurídico que protege a las empresas concesionarias, aun cuando el servicio se presta de manera deficiente. “Hay un incumplimiento contractual porque el servicio no cumple los requisitos mínimos, y eso habilita al municipio a buscar alternativas”, sostuvo.
Contreras cuestionó que, pese a los reclamos, el Estado termine “favoreciendo siempre a la empresa en detrimento del vecino”, aun cuando el usuario expresa de manera clara que el sistema “no funciona”.
Una alternativa: unidades propias municipales
Entre las posibles soluciones, planteó una propuesta que Defender viene sosteniendo desde hace tiempo: que el municipio adquiera unidades propias para cubrir las zonas más críticas de la ciudad. “Con dos o tres unidades propias se puede recuperar el dinero, brindar un servicio estable y dejar de regalar plata a empresas que no cumplen”, explicó.
Según Contreras, esos fondos podrían surgir de los aportes provinciales y municipales que hoy reciben las prestatarias privadas, generando una alternativa real y más confiable para los usuarios.

“Es momento de acciones y no de discursos”
Sobre el cierre de la entrevista, el titular de Defender adelantó que la organización evalúa nuevas acciones frente al escenario actual. “Es momento de acciones y no de discursos”, afirmó, al tiempo que agradeció el espacio en Radio Up para visibilizar una problemática que, según remarcó, atraviesa a miles de vecinos todos los días.
Las declaraciones de Marcos Contreras vuelven a poner en el centro del debate el modelo de transporte público, el rol de los organismos de control y el impacto directo de los aumentos tarifarios en la vida cotidiana de los usuarios, en un contexto social y económico cada vez más ajustado.



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