La economía de mostrador en Posadas atraviesa un tramo áspero y sin señales claras de alivio en el corto plazo. Así lo planteó el empresario y ex presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), Carlos María Beigbeder, al analizar la coyuntura en el programa “Arriba la radio”, por Radio Up, donde trazó un diagnóstico directo: “Complicado. Te lo resumo en una palabra: complicado”.
Beigbeder puso el foco en una idea que, para el comercio, funciona como termómetro del mes a mes: el salario real y su relación con la inflación. Lo explicó con una pregunta simple y un cierre contundente: “¿Te aumentaron mucho el sueldo en este último año?… Si la respuesta es no y tuvimos 30 puntos de inflación, perdiste 30 puntos de capacidad de compra”.
En ese marco, sostuvo que en los últimos meses no hubo una recomposición significativa de ingresos: “No hubo reajustes salariales significativos, apenas algún bono… y eso hace que la gente tenga menos plata en el bolsillo tanto en el sector privado como en el sector público”. Y remarcó la consecuencia inevitable: “A la gente no le alcanza. Y como no le alcanza, deja de hacer esas compras que antes hacía más frecuentemente”.

Los recortes empiezan por el “gasto prescindible”
Según Beigbeder, cuando el bolsillo se achica, el consumo se reordena. Y lo primero que cae no es la comida, sino lo que suele considerarse “prescindible” frente a las obligaciones básicas: “Los primeros que dejás siempre son el restaurant, el cine, la ropa, las zapatillas”. En la misma línea, advirtió sobre el peso de los gastos de temporada que no pueden postergarse: “La indumentaria escolar… es un gasto enorme para una familia de dos, tres chicos… ni hablar de las cuotas, o si querés mandar a tu hijo a inglés, natación, rugby, fútbol: es un montón de dinero”.
Esa combinación —salarios sin mejora real y gastos fijos en alza—, según su mirada, se traslada de manera directa a la facturación: “Todo se resuelve con facturación, diría un amigo”. Y cuando la caja no cierra, llega el ajuste: “Como no estás facturando y empezás con el reajuste, con el achique… primero despedís a gente… y te fijás en todo para ahorrar”.
Incluso citó escenas cotidianas como prueba del cambio de clima: “Apagan el aire acondicionado para tratar de ahorrar… Lo mismo que hacés en tu casa: ‘apaguen la luz’… a nadie le gusta hacer eso, no te queda otra porque no te alcanza lo que tenés en el bolsillo”.

Más golpeados: rubros lejos de la canasta básica
Para el ex titular de la CCIP, la caída no se distribuye de manera pareja: “En general, los más golpeados son los rubros más alejados de la canasta básica”. Y enumeró los sectores donde el recorte se nota primero: “Playas, cines, boliches, restaurantes, hoteles están más comprometidos”.
También describió el impacto estacional en los comercios vinculados al movimiento turístico y al consumo recreativo: “Enero y febrero son meses realmente malos, muy difíciles”. En su lectura, el problema se potencia porque muchas familias priorizan lo imprescindible o directamente resignan gastos, mientras otras reducen planes: “Mejor este enero nos quedamos… y nos iremos al Brete”, graficó, en alusión al repliegue hacia opciones de bajo costo.
Un horizonte sin recomposición a la vista
Beigbeder cerró su análisis con una advertencia que atraviesa a la actividad comercial: sin salario real, no hay recuperación sostenida. “El panorama tampoco es súper alentador porque no se ve en el mediano plazo que te reajusten el sueldo para arriba”, afirmó en Radio Up. Y dejó planteado el nudo del problema: cuando la demanda se frena, todo el circuito se repliega. La calle se enfría, la caja se achica y el comercio entra en modo supervivencia.



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