En un partido cargado de tensión y con un entretiempo demorado casi 50 minutos por la fuerte tormenta, Independiente Rivadavia escribió una de las páginas más memorables de su historia. El “Azul del Parque” resistió los embates de un River dominador, llevó el encuentro a la tanda de penales y, con un Ezequiel Centurión gigante bajo los tres palos, selló una clasificación que quedará para siempre en la memoria de sus hinchas.
El duelo fue parejo en el marcador, pero no en el desarrollo: River monopolizó la pelota, generó múltiples situaciones de peligro —incluido un remate de Juan Fernando Quintero al poste y un cabezazo de Galoppo al travesaño—, pero la falta de eficacia y el gran trabajo defensivo de Independiente mantuvieron el cero hasta el final.

La definición desde los doce pasos fue un verdadero thriller. Ambos equipos alternaron aciertos y fallos, pero la frialdad de Sebastián Villa, que convirtió el penal decisivo, le dio el triunfo 4-3 a los mendocinos. El arquero Centurión, además, fue clave al contener un disparo y sostener la ilusión del conjunto de Berti.
Para River, la eliminación significó un nuevo golpe anímico: tras su reciente salida de la Copa Libertadores, el “Millonario” también quedó fuera de la Copa Argentina y todavía no tiene asegurado su boleto al certamen continental del próximo año.
Con este resultado, Independiente Rivadavia de Mendoza se enfrentará en la gran final a Argentinos Juniors, que había vencido a Belgrano de Córdoba en la otra semifinal. Será una definición histórica para el fútbol argentino, con un equipo del interior buscando su primera consagración nacional.



//



