La morosidad de las familias habría comenzado a mostrar una leve mejora durante agosto, de acuerdo con los primeros datos que circulan entre las entidades financieras. La tendencia se produce luego de un período de fuerte crecimiento de los incumplimientos y en un contexto en el que millones de personas mantienen dificultades para afrontar sus obligaciones crediticias.
Según fuentes del mercado, el porcentaje de créditos familiares en situación irregular habría descendido durante el último mes. La reducción todavía es considerada incipiente, pero podría marcar un cambio en la tendencia si se mantiene durante los próximos meses.
El último registro oficial disponible del Banco Central mostró que en julio los préstamos de los hogares en situación irregular representaron el 12,94% del total, por encima del 12,77% registrado en junio. Se trata de una cifra particularmente elevada en comparación con los niveles observados antes del fuerte crecimiento del endeudamiento de las familias.
La situación irregular contempla principalmente aquellos créditos que presentan atrasos superiores a 90 días, y el fenómeno alcanza a una cantidad significativa de personas. Actualmente, el universo de deudores en esta condición ronda los 5,9 millones de personas, aproximadamente el 28% del total de sujetos de crédito del país.
Bancos y fintech avanzan con refinanciaciones
Frente al aumento de la morosidad, distintas entidades financieras comenzaron a implementar estrategias destinadas a evitar que los deudores profundicen su situación.
De acuerdo con información del mercado, autoridades mantuvieron encuentros con bancos y las principales fintech para plantear la necesidad de ofrecer refinanciaciones a tasas adecuadas. El objetivo es facilitar que los hogares puedan reestructurar sus obligaciones y evitar que las deudas continúen acumulando intereses.
En ese escenario, los bancos oficiales más importantes —Banco Nación, Banco Provincia y Banco Ciudad— comenzaron a ofrecer alternativas de refinanciación que no se limitan exclusivamente a sus propios clientes. También buscan captar a personas que mantienen deudas con otras entidades bancarias o plataformas financieras.
La estrategia tiene una doble finalidad: permitir que los deudores puedan regularizar sus obligaciones y, al mismo tiempo, ampliar la cartera de clientes de las entidades.
Según describen fuentes del sistema financiero, estos bancos están dispuestos a "sacrificar tasa" en las operaciones de refinanciación a cambio de incorporar nuevos clientes.
Las fintech pequeñas, entre los sectores más afectados
Uno de los puntos que genera mayor preocupación dentro del sistema financiero es la situación de los créditos otorgados por fintech de menor tamaño y las operaciones de venta financiada de electrodomésticos.
En estos segmentos, los niveles de incumplimiento pueden alcanzar cifras mucho más elevadas que el promedio del sistema, llegando en algunos casos hasta el 50%.
La combinación de tasas elevadas, plazos cortos y pérdida de capacidad de pago de determinados sectores de los hogares contribuyó al aumento de los atrasos.
El problema adquiere una dimensión mayor si se tiene en cuenta el monto de las deudas. La mitad de las personas morosas debe menos de $626.000, una cifra que, si bien puede parecer relativamente baja frente a otros tipos de endeudamiento, representa una carga importante para los hogares con ingresos limitados.
El monto equivale a más de un tercio del salario promedio de un trabajador formal, cuyo ingreso de bolsillo ronda actualmente los $1.600.000.
Un problema que creció con fuerza en dos años
La evolución de la morosidad muestra la magnitud del deterioro. A comienzos de 2025, la irregularidad de los préstamos de los hogares se encontraba en torno al 2,7%.
Para junio de ese mismo año, el indicador había subido al 5,2%. Desde entonces continuó aumentando hasta alcanzar los niveles actuales, que prácticamente duplican aquel registro.
El salto refleja las dificultades que enfrentan numerosos hogares para sostener el pago de créditos, tarjetas y otras formas de financiamiento.
Aunque los primeros datos de agosto permiten anticipar una posible reducción, el nivel de mora todavía permanece en máximos de los últimos años y lejos de los valores que el sistema financiero considera normales.
Reclamos políticos por el costo de los créditos
El crecimiento del endeudamiento también comenzó a generar cuestionamientos dentro de la política.
La senadora Patricia Bullrich planteó críticas hacia bancos y fintech por el costo de los préstamos y calificó como un "robo" al Costo Financiero Total (CFT) durante una intervención en la Cámara alta.
Si bien sostuvo que el Estado no debería rescatar a los deudores con fondos públicos ni recurrir a la emisión monetaria, reclamó que las entidades financieras privadas asuman responsabilidad frente al problema del sobreendeudamiento.
El tema también habría sido analizado en la reunión de la denominada Mesa Política, realizada esta semana en la Casa Rosada. Según trascendió, Bullrich habría presentado iniciativas vinculadas con la situación de las familias endeudadas.
Desde el Gobierno, mientras tanto, se mantiene la postura de que se trata fundamentalmente de un problema entre privados, aunque el diálogo con bancos y empresas financieras apunta a encontrar mecanismos que permitan reducir el nivel de incumplimiento.
Expectativa de una normalización hacia diciembre
El proceso de refinanciación que comenzaron a implementar distintas entidades genera expectativas de una recuperación gradual.
Fuentes del mercado consideran que, si las familias logran reestructurar sus obligaciones y mejorar su capacidad de pago, la morosidad podría acercarse a niveles más normales hacia diciembre.
La evolución de agosto será clave para determinar si la baja constituye un cambio de tendencia o simplemente una mejora puntual. Por ahora, los primeros datos son considerados positivos, aunque el volumen de personas afectadas y la distancia respecto de los niveles históricos mantienen al sobreendeudamiento como uno de los principales problemas del crédito destinado a los hogares.
La eventual reducción de la mora dependerá, en buena medida, de la capacidad de las entidades para ofrecer condiciones de refinanciación sostenibles y de la recuperación del poder de pago de las familias. Mientras tanto, el sistema financiero busca contener una situación que en los últimos dos años pasó de representar un problema acotado a convertirse en un fenómeno de alcance masivo.



//



