El precio de la nafta y el gasoil continúa en alza en Argentina, generando un escenario de incertidumbre económica tanto para consumidores como para el sector productivo.
El incremento sostenido de los combustibles impacta de forma directa en los costos de transporte, logística e industria, complicando la planificación económica.

Caída en la venta de combustibles
A pesar de las subas, el consumo muestra señales de retroceso. En febrero de 2026, la venta de combustibles registró una caída interanual del 1,67%, con un total de 1.299.600 metros cúbicos comercializados.
Este dato refleja una contracción en la demanda, en un contexto donde los aumentos comienzan a afectar el bolsillo de los usuarios.

Un consumo desigual según la región
El comportamiento del consumo no es uniforme en todo el país. Algunas provincias como Buenos Aires, Río Negro, San Juan y Santa Fe lograron registrar crecimiento, mientras que otras mantienen una tendencia negativa.
Esto evidencia que la recuperación del consumo depende de dinámicas económicas locales.

Misiones, entre las más afectadas
En la provincia de Misiones, el panorama es aún más complejo, con aumentos constantes en los precios que generan preocupación en consumidores y comerciantes.
Ajustes diarios y falta de previsibilidad
Desde el sector petrolero señalan que existe una dinámica de ajuste permanente, con subas diarias que oscilan entre el 0,5% y el 1%. Este sistema de actualización continua profundiza la incertidumbre económica y dificulta la planificación de gastos.

Impacto en la economía real
El aumento de los combustibles tiene un impacto directo en la actividad industrial y logística, donde los costos energéticos representan un factor clave.
El escenario plantea un desafío creciente para el sector productivo, que enfrenta un contexto de costos en alza y consumo en baja.



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