La Fuerza Aérea de Israel bombardeó en la madrugada de este sábado la Franja de Gaza, atacando edificios residenciales y campamentos de desplazados, lo que dejó al menos 26 personas muertas, entre ellas seis menores de edad, según confirmaron fuentes médicas locales. Los ataques se concentraron en distintas zonas del territorio, incluida Al Mawasi, y ocurrieron en medio del cese al fuego vigente, poniendo en duda su continuidad.
Las explosiones alcanzaron refugios improvisados y viviendas civiles, provocando escenas de extrema desesperación entre familias que ya habían sido desplazadas por el conflicto. En sectores del oeste de Jan Yunis, los bombardeos destruyeron por completo tiendas de campaña y estructuras precarias, obligando a los equipos de rescate a trabajar entre los escombros en busca de sobrevivientes.

Con estas nuevas víctimas, el número de fallecidos desde el inicio de la tregua ya supera los 510, un dato que profundiza la crisis humanitaria en Gaza, donde hospitales y centros de salud continúan colapsados por la llegada constante de heridos.
Desde el gobierno israelí, el operativo fue justificado como una respuesta a presuntas violaciones del alto el fuego por parte de Hamás. Sin embargo, el impacto de los misiles en zonas densamente pobladas por civiles desplazados generó una rápida reacción de preocupación a nivel internacional.
Las imágenes difundidas tras el ataque muestran escenarios de devastación total, con refugios reducidos a escombros y familias buscando a sus seres queridos en medio del caos. Mientras tanto, el recuento de víctimas sigue en aumento, y la escalada de violencia vuelve a sembrar incertidumbre sobre el futuro del frágil alto el fuego en la región.



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