La Argentina enfrenta una marcada desigualdad en los ingresos: mientras algunos sectores perciben hasta US$25 por día, otros apenas alcanzan los US$8 diarios, según un informe de la consultora Focus Market, difundido en abril de 2026.
El relevamiento indica que el ingreso promedio mensual en Argentina es de US$671,08, medido al tipo de cambio oficial. Si bien el país se ubica por encima de Bolivia, Paraguay y Brasil, continúa rezagado frente a Uruguay y Chile, evidenciando una posición intermedia en la región.
Sin embargo, el dato nacional esconde un problema estructural: las diferencias territoriales en el poder adquisitivo. En la Ciudad de Buenos Aires, el ingreso per cápita familiar alcanza los US$762,34, mientras que en provincias del norte como La Rioja, Chaco y Formosa, los valores caen a menos de US$270 mensuales, es decir, apenas un tercio de lo percibido en el área metropolitana.
Traducido a la vida diaria, la brecha es aún más evidente. En CABA, un trabajador dispone de US$25,41 por día, mientras que en La Rioja (US$8,24), Chaco (US$8,52) y Formosa (US$8,89) los ingresos resultan considerablemente más bajos. Esta diferencia condiciona el acceso a bienes básicos: en las provincias con menores ingresos, una jornada laboral apenas alcanza para medio kilo de carne, medio kilo de helado o cinco empanadas, mientras que en la capital permite adquirir hasta un kilo y medio de alimentos o más del doble de productos.
El informe también advierte sobre otra dimensión crítica: la brecha entre empleo formal e informal. En provincias como Santa Cruz, un trabajador informal gana 67,3% menos que uno registrado, mientras que en Chaco y San Luis la diferencia supera el 60%. En contraste, Tierra del Fuego presenta la menor desigualdad, con una brecha del 31,6%.
Desde la consultora, su director Damián Di Pace sostuvo que estas disparidades reflejan que el crecimiento económico no se distribuye de manera equitativa. En ese sentido, remarcó que mientras existan diferencias de hasta tres veces en los ingresos diarios entre provincias, cualquier mejora macroeconómica será incompleta.
Finalmente, el análisis concluye que para revertir esta situación se requieren políticas sostenidas de estabilidad, inversión y formalización laboral, orientadas a garantizar que el desarrollo económico alcance a todas las regiones y sectores sociales del país.



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