Un 71,9% de los consultados se manifestó a favor del paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), según un relevamiento nacional realizado por Zentrix en las últimas 24 horas. El dato adquiere especial relevancia en un escenario donde el respaldo a la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei cayó casi siete puntos en los últimos tres meses.
La encuesta formuló una pregunta directa: “¿Está a favor del paro general organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT)?”. La respuesta fue contundente y mostró una mayoría clara y consistente de acompañamiento a la medida.
Del total de consultados, el 67,5% expresó estar a favor del paro con movilización, mientras que un 4,4% apoyó la medida sin movilización. En conjunto, el 71,9% avaló la acción sindical. En contraposición, el 27,3% manifestó su rechazo y apenas el 0,8% no supo o no contestó.

La postura de los argentinos ante el paro de la CGT
El respaldo adquiere un matiz particular si se considera que la propia CGT anunció que no promoverá una movilización masiva durante la jornada. Aun así, el apoyo social no aparece como marginal ni ajustado, sino como un posicionamiento mayoritario en medio de una creciente tensión laboral y un marcado deterioro económico.
En paralelo, el monitoreo que Zentrix realiza sobre la reforma laboral muestra un cambio significativo en la percepción social. En noviembre de 2025, el 55% de los encuestados se manifestaba a favor de la iniciativa, frente a un 39% que se declaraba en contra.
Sin embargo, en la medición de febrero de 2026, el apoyo descendió al 48,6%, mientras que el rechazo escaló al 45,2%. La brecha entre ambas posiciones, que era de 16 puntos porcentuales en noviembre, se redujo a poco más de tres puntos.
El movimiento no es menor. Indica un proceso de reconfiguración de la opinión pública a medida que el contenido de la reforma comienza a debatirse con mayor profundidad y sus implicancias sobre el mercado de trabajo se vuelven más visibles.
Este corrimiento no implica aún un rechazo mayoritario, pero sí refleja una polarización creciente y una pérdida de respaldo neto. En términos políticos, la reforma deja de ser una iniciativa de consenso amplio para transformarse en un eje de conflicto social.
El apoyo al paro no puede analizarse de forma aislada. Se inscribe en un contexto de contracción del consumo, debilitamiento industrial y dificultades crecientes para las pymes, que concentran el 70% del empleo privado formal.
En los últimos dos años cerraron más de 21.000 empresas y se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo registrados. La caída del poder adquisitivo redujo la demanda, mientras que el encarecimiento del crédito comprimió márgenes y elevó la fragilidad financiera de muchas firmas.
En ese marco, el respaldo al paro puede interpretarse como la expresión de un malestar económico acumulado más que como una reacción puntual. Cuando el mercado laboral se vuelve más frágil, aumenta la sensibilidad social frente a cambios normativos que afectan contratación, costos laborales y estabilidad.
La combinación de menor apoyo a la reforma y alto respaldo a la medida sindical configura un escenario de tensión estructural entre el programa de transformación laboral del Gobierno y un contexto económico que aún no logra estabilizar el empleo.
El paro nacional del 19 de febrero también tiene un impacto económico cuantificable. La estimación central ubica la pérdida neta de valor agregado en aproximadamente USD 461 millones para una jornada de 24 horas con paralización del transporte público.
Ese monto equivale al 0,0685% del Producto Bruto Interno nominal anual 2025, estimado en USD 667,92 mil millones (IMF/WEO), y representa cerca del 19,9% del PBI diario ajustado de un “día hábil equivalente”, calculado en torno a USD 2,32 mil millones.
Los sectores más afectados son aquellos de alta presencialidad y fuerte dependencia logística: comercio, construcción, hoteles y restaurantes, y transporte y comunicaciones. La interrupción del transporte amplifica el impacto al elevar el ausentismo, frenar entregas y reducir la demanda presencial.
Si bien parte de la producción puede reprogramarse en actividades más recuperables, en los servicios presenciales la pérdida tiende a ser en gran medida irreversible.
Los datos surgen de una encuesta realizada entre el 18 y 19 de febrero de 2026, con 493 casos válidos y cobertura nacional.
Se trabajó con un diseño muestral ponderado por región y edad, según el último padrón electoral. La recolección se efectuó mediante un cuestionario autoadministrado en línea (Google Forms), con difusión controlada, seguido de un proceso de depuración de duplicados y registros inválidos.
En un escenario atravesado por la discusión sobre la reforma laboral, el alto nivel de apoyo al paro general revela un clima social atravesado por la incertidumbre económica, la preocupación por el empleo y una creciente sensibilidad frente a los cambios estructurales.
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