La confianza de los argentinos en sus instituciones mostró un panorama fuertemente desigual, según una encuesta de opinión pública realizada por QSocial entre el 7 y el 28 de mayo sobre 1.829 casos en todo el país. El relevamiento indica que la desconfianza institucional es un rasgo estructural y persistente del sistema político argentino, con marcadas diferencias según afinidad ideológica y tipo de institución evaluada.
En el primer lugar del ranking aparece la universidad pública, con un 59% de confianza, consolidándose como la institución mejor valorada por la sociedad. En el extremo opuesto se ubican el Congreso Nacional (10%), los sindicatos (11%) y los partidos políticos (12%), que concentran los niveles más altos de descrédito ciudadano.
Detrás de las universidades se posicionan las Fuerzas Armadas (37%) y la Iglesia (27%), aunque con valores significativamente inferiores.
El informe destaca que las recientes movilizaciones en defensa de la educación superior reflejan la persistencia del valor social de la universidad pública, incluso en un contexto de fuerte cuestionamiento generalizado hacia el resto de las instituciones.
Al segmentar por orientación política, el estudio observa diferencias marcadas: los votantes vinculados a La Libertad Avanza muestran mayor confianza en instituciones de orden como las Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Armadas, mientras que los electores del peronismo kirchnerista presentan niveles de desconfianza más altos en general, con la excepción parcial de las universidades. Los independientes, en tanto, exhiben un patrón de baja confianza generalizada.
En paralelo, la encuesta aborda la discusión sobre el rol del Estado. Un 51% de los argentinos prefiere un Estado reducido, frente a un 36% que opta por un Estado más presente, aunque las posturas se polarizan fuertemente según la identidad política: el 66% de los libertarios apoya un Estado mínimo, mientras que el 71% del PJ-K se inclina por un modelo de mayor intervención.
Respecto a la generación de riqueza, el 51% considera que proviene del sector privado, mientras que un 35% la atribuye al Estado y un 14% no responde. El informe señala coincidencias entre votantes libertarios y del PRO en la valoración del sector privado como motor económico.
En materia de apertura económica, el estudio revela que solo un 23% respalda el proteccionismo, mientras que el resto se distribuye entre posiciones aperturistas o intermedias.
Otro de los ejes analizados es la seguridad. Un contundente 78% de los encuestados considera que las leyes son demasiado blandas con los delincuentes, una percepción transversal en casi todos los espacios políticos. En cuanto a las soluciones, el 54% prioriza el endurecimiento de penas, mientras que el 34% se inclina por reducir desigualdades sociales, con fuertes diferencias según la identidad partidaria.
Sobre la gestión de protestas y cortes de calles, el país aparece dividido: el 55% prioriza el diálogo y el derecho a la protesta, mientras que el 42% sostiene que debe prevalecer la libre circulación incluso con intervención de la fuerza pública, con posiciones casi opuestas entre los principales espacios políticos.
Finalmente, el estudio concluye que un 66% de los argentinos define una sociedad justa como aquella donde cada persona recibe según su esfuerzo, frente a un 26% que prefiere una distribución igualitaria de ingresos, marcando uno de los consensos más amplios del relevamiento en medio de un escenario de fuerte polarización institucional.



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