Japón atraviesa una grave emergencia meteorológica por las intensas lluvias que afectan a distintas regiones del país y que ya provocaron inundaciones, deslizamientos de tierra, desbordamientos de ríos y daños en infraestructura. El temporal dejó hasta el momento una persona fallecida y miles de evacuados.
Las condiciones meteorológicas están relacionadas con un frente otoñal y los efectos indirectos del ciclón tropical Krovanh, que generó precipitaciones extraordinarias. Ante el riesgo de nuevas inundaciones y movimientos de tierra, la Agencia Meteorológica de Japón (JMA) mantiene activas las alertas y pidió a la población seguir las órdenes de evacuación.
Lluvia récord en Nagoya, Japón
Uno de los episodios más extremos se registró en Nagoya, donde se acumularon 104,5 milímetros de lluvia en una sola hora, la mayor cifra registrada desde el inicio de las mediciones en 1890.
El volumen de agua provocó inundaciones repentinas en numerosas calles, mientras varios vehículos quedaron parcialmente o completamente bajo el agua. Las autoridades solicitaron a los residentes de las zonas más comprometidas trasladarse a lugares seguros y sectores elevados.

Alerta máxima en las islas cercanas a Tokio
La situación también generó preocupación en las islas de Nijima y Oshima, al sur de Tokio. Allí las autoridades elevaron la alerta al nivel máximo ante precipitaciones calificadas como extraordinarias.
En menos de 24 horas se registraron acumulados de hasta 381 milímetros de lluvia, aumentando el riesgo de deslizamientos, crecidas de ríos e inundaciones repentinas.
En la prefectura de Chiba, las precipitaciones superaron los 360 milímetros y provocaron complicaciones en carreteras y líneas ferroviarias, además de cortes generalizados en el suministro eléctrico.

Ríos desbordados y evacuaciones
El temporal también afectó a las prefecturas de Toyama e Ishikawa, donde el desbordamiento de varios ríos obligó a las autoridades a ordenar la evacuación de decenas de miles de personas.
Las inundaciones dejaron algunas comunidades temporalmente aisladas y provocaron importantes dificultades en las vías de comunicación.
Mientras continúan los operativos de emergencia, las autoridades japonesas mantienen una vigilancia permanente sobre los ríos y las zonas más vulnerables, ya que el suelo permanece saturado y nuevas lluvias podrían incrementar el riesgo de inundaciones y deslizamientos.
La recomendación oficial es evitar desplazamientos innecesarios, mantenerse informado y respetar de inmediato las órdenes de evacuación emitidas en las zonas afectadas.



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