La obesidad y el sobrepeso en Argentina alcanzan cifras preocupantes. Según estudios recientes, más del 70% de los adultos ha incrementado su peso normal, un fenómeno que genera alarma en el sector de la salud. En este contexto, el Congreso de la Nación debate una ley de obesidad para brindar un marco legal a la problemática, que afecta cada vez más a niños y adultos, y que trae aparejadas graves enfermedades.
Para entender el alcance del problema, la licenciada Norma Guezikaraian, directora de la Licenciatura en Nutrición de la Fundación Barceló, subrayó la urgencia de atender la situación, no solo por las complicaciones físicas como la hipertensión y la diabetes tipo 2, que ya se manifiestan en la infancia, sino también por el impacto psicológico y social que genera, como el bullying en los niños.
Norma Guezikaraian, quien también forma parte de la Asociación de Directores de Carrera de Nutrición (ASANRA), explicó en diálogo con el programa La Última Rosca que se emite por Radio Up que «una ley de obesidad traería la obligación de atender a los pacientes y que las prepagas y las obras sociales se hagan cargo de la problemática, considerándola una enfermedad”. Según la profesional, el sobrepeso y la grasa corporal pueden generar también “trastornos a nivel laboral”, lo que resulta en la pérdida de horas de trabajo.

Alarma por los malos hábitos alimenticios
La licenciada destaca que la nutrición es una disciplina integral que abarca mucho más que solo la alimentación. «A veces el paciente te dice, ‘hacer régimen es caro'», comenta, pero aclara que no se trata de costos, sino de educación alimentaria y hábitos saludables. «Hay miles de alternativas que las personas pueden hacer. En eso estamos nosotros, los licenciados en nutrición, para que adquieran los hábitos saludables para toda la vida», enfatiza.
Guezikaraian aborda el dilema económico que muchos enfrentan: «No es lo mismo una persona que puede llegar al alimento, que una que no le alcanza para llegar a fin de mes». En ese sentido, remarca que la solución no es siempre comprar alimentos costosos. “Comprar una carne magra no sale más caro, al contrario, sale más barato que un ‘paty’”, asegura. La clave, según la directora, es la “buena selección y combinación de alimentos”.
La falta de educación alimentaria y la abundante oferta de comida con alto contenido calórico en la calle son, a su juicio, las principales dificultades para adoptar una dieta saludable. “Hay poca oferta de comida saludable y hay más oferta de la otra, entonces la tentación es mayor”, explica. Además, se refiere al problema de las porciones grandes y la falta de equilibrio en los platos: «Acá es el los ravioles, con el estofado, el pan, además el flan con dulce de leche. No puede ser todo».
En cuanto a la Ley de Obesidad, la especialista detalla que su principal objetivo es que “todas las prepagas entren en el circuito de pagar a los profesionales y de contemplar la obesidad como una enfermedad que entra en la curación de esa enfermedad, ya sea un tratamiento a largo plazo con un profesional o en una cirugía”. La ley busca garantizar la atención de un equipo multidisciplinario (médico, psiquiatra, psicólogo, nutricionista) para aquellos pacientes que necesiten una cirugía bariátrica por obesidad mórbida.

El rol de los nutricionista frente a la alarma
Finalmente, Guezikaraian describe el rol fundamental de los nutricionistas como educadores. «Nosotros desde la universidad trabajamos mucho con los alumnos haciendo educación alimentaria para que los niños empiecen a comer, aunque sea una fruta por día, y así ellos son unos excelentes replicadores de la información en la familia», concluye. La Fundación Barceló, a su vez, está formando a futuros profesionales con un perfil innovador, que no solo trabajen en consultorios, sino que también puedan desarrollar productos alimenticios y contribuir a un cambio cultural en la sociedad.
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