El Instituto Superior Roque González y sus estudiantes se vieron conmocionados en las últimas horas luego de que se detectaran pintadas en los baños del establecimiento que advertían sobre un presunto tiroteo escolar previsto para este viernes. Ante la gravedad del hecho, la institución actuó de inmediato: activó los protocolos de seguridad vigentes y realizó la denuncia correspondiente.
A través de un comunicado urgente, el equipo de conducción informó que el 17 de abril se implementarán medidas preventivas dentro del establecimiento, al tiempo que solicitó el acompañamiento de las familias. En ese sentido, se remarcó la importancia de promover el uso responsable de las redes sociales y controlar los elementos que los estudiantes llevan a la escuela.
Aunque no se brindaron detalles sobre el contenido exacto de las pintadas, el caso generó inquietud por su similitud con un episodio reciente ocurrido en el CEP N°4, que elevó el nivel de alerta en el ámbito educativo.
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Un caso idéntico en el CEP N°4
El miércoles, en el CEP N°4, personal administrativo encontró un mensaje escrito en uno de los baños que decía: “mañana bautismo, tiroteo escolar”, en referencia a una actividad institucional prevista para el día siguiente. La advertencia motivó la intervención de las autoridades y el inicio de actuaciones policiales para intentar identificar a los responsables y evaluar la veracidad de la amenaza.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, la preocupación se intensificó este jueves por la mañana cuando apareció una segunda inscripción en el mismo establecimiento. En este caso, el mensaje señalaba: “lunes 20/04 tiroteo, sonaron. Los voy a matar 3ro”, dirigido a un curso específico.
Según trascendió, fueron los propios estudiantes quienes detectaron el escrito durante un recreo y dieron aviso a las autoridades. Posteriormente, el mensaje fue retirado por personal del colegio por disposición de los directivos.

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Ambos episodios son ahora materia de investigación, mientras las comunidades educativas involucradas permanecen en estado de alerta. Las autoridades buscan determinar si se trata de amenazas reales o de expresiones intimidatorias sin sustento, aunque el contexto obliga a extremar precauciones.
En paralelo, se refuerzan las medidas preventivas y se insiste en el rol de las familias y la comunidad educativa para detectar comportamientos de riesgo y acompañar a los estudiantes en un clima de contención y responsabilidad.



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